Goles en el Río - El Mundial de Futbol Alemania 2006
Un Corazón Mexicano en el Corazón de Europa
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Darmstadt, Alemania. Junio 20, 2006 - Mi México lindo y querido jugaría su primer partido del Mundial de
Futbol Alemania 2006 el Domingo 10 de junio contra Irán en Nürnberg, pero la emoción era doble: ya
habíamos alcanzado en Alemania los ¡25 y hasta los 30 grados! Pronóstico para mañana: ¡todavía mejor!
Sin embargo, un día antes me quedé en casa. Como estudiante tenía que preparar unos deberes para la
Universidad. Ya había quedado con más mexicanos: ¡mañana nos vamos a Francfort! Son sólo 20 minutos
de camino y según me habían contado, los alemanes lograron impactar a la gente una vez más: un grupo
muy grande de técnicos, junto con el ayuntamiento de Francfort, habían colocado una pantalla
gigantesca flotante en medio del Río
Am Main Ufer, que es un brazo del Rió Rin, el cual divide la ciudad
de Frankfurt, en norte y sur. En la orilla norte instalaron tribunas para aproximadamente mil personas.
Ese fue nuestro plan: ver el partido desde ahí. La estación principal de trenes no está muy alejada de las
pantallas, así que no lo pensamos dos veces y decidimos irnos caminando. Además, sería la primera vez,
desde hace muchas veces, que mi piel vería el sol.

Si hay algún país que aman los alemanes, ¡es México! En mis siete años de vivir aquí en Alemania, no he
tenido alegría más grande que ver la sonrisa y la expresión en la cara de un alemán cuando ven nuestra
bandera mexicana. En los 15 minutos de trayecto a pie hacia el río, fuera alemán, árabe o fuera la
persona de la nacionalidad que fuera, gritaban al ver al novio de mi amiga, de descendencia japonesa-
alemana, con la bandera mexicana en forma de capa y el sombrero típico blanco de paja, el que aparece
en los dibujos del mexicano con la cabeza sobre las rodillas junto al nopal. “¡México, México!” ¡Lo
sentíamos! Y si hay algo de lo que los mexicanos nos podemos sentir orgullosos en el extranjero (por lo
menos en Europa) es eso: a donde vayamos ¡nos quieren!

La verdad, pensábamos ver a más paisanos. Mientras más nos acercábamos al río y a las tribunas, más
iraníes veíamos. Los iraníes que viven en Alemania no son una población tan grande como la turca, por
ejemplo, pero desde que ciudadanos iraníes llegaron pidiendo asilo en Alemania en los años 70’s, el
crecimiento de esta población ha sido inevitable. Ya dentro de las tribunas, después de ser controlados
por el personal de seguridad –todos y sin excepción alguna– decidimos buscar a más compatriotas y
juntárnosles, sino, ¡íbamos a pasar desapercibidos! Además, los colores de nuestras banderas, los de las
caras pintadas de muchos fans mexicanos e iraníes, eran ¡exactamente los mismos! Esto sin hablar de
los rasgos físicos, que tampoco nos diferenciaban mucho. Cuando pasaban mexicanos les gritábamos:
“¡quédense aquí; hay que concentrarnos en un solo lugar!”

Faltaba una hora para que empezara el juego y apenas éramos unos 20. Aunque cada vez llegaban más,
seguíamos siendo la minoría. Por fin, tanto los holandeses que terminaron venciendo al equipo de Serbia,
como los serbios, abandonaron rápidamente las tribunas. Apenas llenábamos 6 filas, pero las porras
decían que éramos más. Por supuesto, estábamos rodeados de iraníes, pero nunca los sentimos así. En
las pantallas ya se veía a la selección mexicana; se oían gritos chiflidos al mismo tiempo, así como
algunas banderas ondeando. El himno nacional fue para mí uno de los momentos más emocionantes. Tal
vez por la lejanía de ya hace tantos años, no pude contener las lágrimas.

¡Que calor hacía!, cuando por fin después de 28 minutos, el jugador mexicano Omar Bravo nos dio el
primer gol. “¡Goooooooooool!” se oyó en las primeras 5 filas. Si algo podemos hacer bien los mexicanos
es gritar y celebrar, y no lo digo solamente yo: con sombreros y matracas celebramos el primer gol. Atrás
de nosotros había algunos alemanes que al parecer apoyaban a México, mas nunca se levantaron de su
lugar; uno de ellos tenía boletos para el partido México-Angola que se llevaría acabo el viernes 16 de
junio. Ocho minutos después, los iraníes eran quienes gritaban frenéticamente: “¡goooooooool!” La
emoción subía como agua hirviendo. Delante de mí había una familia, al parecer la señora era mexicana;
el señor era definitivamente alemán. Él era el único que tenía un sombrero tipo mariachi, playera verde, y
bandera mexicana con asta. ¡Se veía más mexicano que cualquiera de nosotros! De repente, cuando
estábamos todos sentados, él se puso de pie, ondeó la bandera y gritó: “¡Viva México!” Todos
respondimos: “¡Viva Méxicooooooo!” ¡Los alemanes nos aman!, pensé. Después del segundo tiempo, los
jugadores iraníes ya se veían cansados, lo que propició el segundo gol de Antonio Naelson “Zinha,”  y
después el tercero, otra vez de Omar Bravo.  

¡No lo podíamos creer! Los mexicanos nos abrazábamos y nos felicitábamos unos a los otros como en la
parte de la misa donde nos deseamos la paz. Los que quisieron, sacaron sus banderas y nos
acompañaron hacia el centro cantando nuestra victoria. El centro de la ciudad estaba lleno de gente;
desde todos los cafés y restaurantes se escuchaba: “¡México, México!” Sencillamente, fue indescriptible
la emoción de sentirse tan orgulloso de ser mexicano estando tan lejos de nuestra tierra.
Mundial de Futbol Alemania 2006
Alemania 2006 Copa Mundial de Futbol
Alemania 2006 Futbol
Irma Sofía Navarro Viloria Politóloga graduada
de la Universidad de Darmstadt. Sofía es
colaboradora frecuente de
Barriozona, y reside
en la ciudad de Darmstadt, Alemania
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Irma Sofia Navarro Viloria
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
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