Unidos por un Balón de Fútbol
El Mundial de Futbol Alemania 2006
Un Corazón Mexicano en el Corazón de Europa

Darmstadt, Alemania. Junio 25, 2006 - Los seis puntos del equipo de Portugal dentro del grupo “D” (los
cuales le pusieron en primer lugar,) un partido ganado y uno empatado de la selección mexicana, y
además la posibilidad de que Angola llegara a calificar a los octavos de final, en caso de que México
perdiera con Portugal el 21 de junio, frenaron el ambiente eufórico en las tribunas verde y rojo frente a
las pantallas flotantes del "Fan-Fest" en Frankfurt.
Sin embargo, nosotros no éramos los únicos con preocupaciones ese día. Una vez más, las vías de
transporte subterráneas fueron interrumpidas por varias horas debido a una protesta en el centro de la
ciudad. Estudiantes de todo el estado de Hessen – incluyéndome a mí – seguían furiosos a causa de una
ley que está a punto de ser aprobada, la cual cohibirá a muchos estudiantes de continuar con sus
estudios, o en el peor de los casos, de ingresar a la universidad. Una cantidad de €500.00 euros por
semestre se exigiría a cada estudiante en lugar de los €190.00 euros que se pagan actualmente. Esto
posiblemente sea efectivo a partir de octubre del 2007. Alemania es un "Sozialstaat" (estado social) y
por consiguiente la educación es gratuita en todos los niveles.
Esta "Protest gegen Studiengebühren" (protesta en contra de la tarifa universitaria,) nos obligó a
algunos mexicanos a caminar algunas cuadras y a llegar después de lo previsto al "Fan-Fest." Cuál no
sería nuestra sorpresa al ver que ni nosotros ni los estudiantes iban a reunirse para una causa común; el
paisaje no era de color verde, blanco y rojo, sino ¡color naranja! La ciudad entera era ahora anfitrión
para 70 mil holandeses, cuyo equipo iba a jugar contra el de Argentina seis horas más tarde en esta
ciudad. Tal vez los holandeses habían ya tomado posesión de la ciudad desde el medio día; se les veía
en todas partes, llenando cafés y restaurantes, paseándose en barcos por el río Main, y contribuyendo a
una de las ventas récord en la historia de la industria de la cerveza alemana. Nuestro asombro no
terminaba cuando nos dimos cuenta que en las tribunas ya no había lugar para mexicanos: ¡los
holandeses querían disfrutar al igual que nosotros del partido entre México y Portugal! Afortunadamente,
encontramos lugar dos de nosotros junto a mis amigos que habían llegado mucho antes.
Los holandeses eran todos hombres, algo un poco extraño, puesto que un fenómeno que no puede
pasar desapercibido en este Mundial de fútbol, es el interés y el entusiasmo que muestran todas y cada
una de las mujeres aquí en Alemania (sean alemanas o extranjeras.) Muchos hombres no pueden ocultar
la satisfacción de poder discutir con una mujer si fue ‘fuera de lugar,’ si fue una merecida tarjeta roja o
no, o qué equipo tiene las mejores posibilidades de ganar, de acuerdo a la destreza de sus jugadores.
La ley impuesta por los hombres: "la mujer no se interesa por el fútbol" se está volviendo tan válida
como decir que la tierra es plana.
Otro aspecto singular e importante que se ha podido observar en Alemania, es cuando los alemanes
muestran con tanto orgullo su bandera amarillo, rojo y negro, y el nombre "Deutschland." Orgullo que a
su vez va tomando matices de "patriotismo nacional," orgullo que cada vez es más cuestionado por los
medios de comunicación a causa de su pasado. Sin embargo, el fenómeno es a mi parecer fácil de
explicar. Las personas que cuestionan este patriotismo repentino, son las mismas que forman parte de la
generación de la post-guerra (personas entre 40 y 60 años,) por lo que inevitablemente asocian a
Alemania, su país, con unos de los capítulos más oscuros de la historia europea.
Pero el tiempo lo cura todo. Los jóvenes alemanes de ahora no experimentaron esos acontecimientos.
Así, la vergüenza de ser alemán está casi ausente en las generaciones actuales. Recuerdo el haber
sostenido una conversación acerca de la guerra con un amigo alemán, el cual me dijo: “siento lo que
pasó, pero yo no puedo sentir vergüenza; yo no hice nada, ¡todavía no había nacido!
Aunque muchos de los holandeses sentados junto a nosotros nunca habían estado antes en México,
decían apreciar mucho a México, lo que demostraban apoyándonos con porras y gritos. La sensación de
haber perdido 2-1 contra Portugal no fue muy buena, sin embargo muchos de nosotros nos quedamos a
festejar el haber pasado a octavos de final, y al segundo de los únicos dos juegos (Ecuador - Costa Rica
fue el otro) en toda la copa mundial en el que competirían dos países latinoamericanos: México-Argentina.
Aunque en este tipo de eventos siempre tiene que haber ganadores y perdedores, la manifestación más
satisfactoria fue sin duda la convivencia pacífica entre tantos países y tantas diferentes culturas, y
dejando a la rivalidad en un último lugar.

Irma Sofía Navarro Viloria Politóloga graduada
de la Universidad de Darmstadt. Sofía es
colaboradora frecuente de Barriozona, y reside
en la ciudad de Darmstadt, Alemania
Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ A PUNTO DE CAMBIAR Periodismo de Base Comunitaria
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