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Unidos por un Balón de Fútbol
Un Corazón Mexicano en el Corazón de Europa - El Mundial de Futbol Alemania 2006
Por Irma Sofia Navarro Viloria
BARRIOZONA
Junio 30, 2006
Darmstadt, Alemania. - Los seis puntos del equipo de Portugal dentro del grupo “D” (los cuales le pusieron en primer
lugar,) un partido ganado y uno empatado de la selección mexicana, y además la posibilidad de que Angola llegara a
calificar a los octavos de final, en caso de que México perdiera con Portugal el 21 de junio, frenaron el ambiente eufórico
en las tribunas verde y rojo frente a las pantallas flotantes del "Fan-Fest" en Frankfurt.
Sin embargo, nosotros no éramos los únicos con preocupaciones ese día. Una vez más, las vías de transporte
subterráneas fueron interrumpidas por varias horas debido a una protesta en el centro de la ciudad. Estudiantes de todo
el estado de Hessen – incluyéndome a mí – seguían furiosos a causa de una ley que está a punto de ser aprobada, la
cual cohibirá a muchos estudiantes de continuar con sus estudios, o en el peor de los casos, de ingresar a la
universidad. Una cantidad de €500.00 euros por semestre se exigiría a cada estudiante en lugar de los €190.00 euros
que se pagan actualmente. Esto posiblemente sea efectivo a partir de octubre del 2007. Alemania es un "Sozialstaat"
(estado social) y por consiguiente la educación es gratuita en todos los niveles.
Esta "Protest gegen Studiengebühren" (protesta en contra de la tarifa universitaria,) nos obligó a algunos mexicanos a
caminar algunas cuadras y a llegar después de lo previsto al "Fan-Fest." Cuál no sería nuestra sorpresa al ver que ni
nosotros ni los estudiantes iban a reunirse para una causa común; el paisaje no era de color verde, blanco y rojo, sino
¡color naranja! La ciudad entera era ahora anfitrión para 70 mil holandeses, cuyo equipo iba a jugar contra el de
Argentina seis horas más tarde en esta ciudad. Tal vez los holandeses habían ya tomado posesión de la ciudad desde
el medio día; se les veía en todas partes, llenando cafés y restaurantes, paseándose en barcos por el río Main, y
contribuyendo a una de las ventas récord en la historia de la industria de la cerveza alemana. Nuestro asombro no
terminaba cuando nos dimos cuenta que en las tribunas ya no había lugar para mexicanos: ¡los holandeses querían
disfrutar al igual que nosotros del partido entre México y Portugal! Afortunadamente, encontramos lugar dos de nosotros
junto a mis amigos que habían llegado mucho antes.
Los holandeses eran todos hombres, algo un poco extraño, puesto que un fenómeno que no puede pasar
desapercibido en este Mundial de fútbol, es el interés y el entusiasmo que muestran todas y cada una de las mujeres
aquí en Alemania (sean alemanas o extranjeras.) Muchos hombres no pueden ocultar la satisfacción de poder discutir
con una mujer si fue ‘fuera de lugar,’ si fue una merecida tarjeta roja o no, o qué equipo tiene las mejores posibilidades
de ganar, de acuerdo a la destreza de sus jugadores. La ley impuesta por los hombres: "la mujer no se interesa por el
fútbol" se está volviendo tan válida como decir que la tierra es plana.
Otro aspecto singular e importante que se ha podido observar en Alemania, es cuando los alemanes muestran con tanto
orgullo su bandera amarillo, rojo y negro, y el nombre "Deutschland." Orgullo que a su vez va tomando matices de
"patriotismo nacional," orgullo que cada vez es más cuestionado por los medios de comunicación a causa de su
pasado. Sin embargo, el fenómeno es a mi parecer fácil de explicar. Las personas que cuestionan este patriotismo
repentino, son las mismas que forman parte de la generación de la post-guerra (personas entre 40 y 60 años,) por lo
que inevitablemente asocian a Alemania, su país, con unos de los capítulos más oscuros de la historia europea.
Pero el tiempo lo cura todo. Los jóvenes alemanes de ahora no experimentaron esos acontecimientos. Así, la vergüenza
de ser alemán está casi ausente en las generaciones actuales. Recuerdo el haber sostenido una conversación acerca
de la guerra con un amigo alemán, el cual me dijo: “siento lo que pasó, pero yo no puedo sentir vergüenza; yo no hice
nada, ¡todavía no había nacido!
Aunque muchos de los holandeses sentados junto a nosotros nunca habían estado antes en México, decían apreciar
mucho a México, lo que demostraban apoyándonos con porras y gritos. La sensación de haber perdido 2-1 contra
Portugal no fue muy buena, sin embargo muchos de nosotros nos quedamos a festejar el haber pasado a octavos de
final, y al segundo de los únicos dos juegos (Ecuador - Costa Rica fue el otro) en toda la copa mundial en el que
competirían dos países latinoamericanos: México-Argentina.
Aunque en este tipo de eventos siempre tiene que haber ganadores y perdedores, la manifestación más satisfactoria fue
sin duda la convivencia pacífica entre tantos países y tantas diferentes culturas, y dejando a la rivalidad en un último lugar.
Copyright © 2006 Irma Sofia Navarro Viloria
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