América ¿Latina?
“América Latina”, título acuñado y promovido por los enemigos de España, vino a identificar
permanentemente y hasta nuestros días a la extensa región ubicada al sur de Estados Unidos.
Por Eduardo Barraza
Para definirse a sí mismos, un gran número de habitantes de Estados Unidos prefieren usar el término
Latino en lugar de Hispano, supuestamente porque al llamarse latinos, se separan de una asociación
con España, país que conquistó y colonizó la mayor parte de lo que se conoce como América Latina.

Sin embargo, el origen del término “América Latina”, del cual se desprende la palabra “latino”, fue
creado por los franceses, cuando Napoleón III impuso a Maximiliano de Habsburgo como emperador en
México.

“América Latina”, como término, tenía una estrategia política, resultado de la ambición imperialista de
Francia de establecer su poder en lo que entonces se conocía como “Hispanoamérica”, y dentro del
contexto de los intentos de independencia que comenzaban a surgir en ese tiempo en las colonias
españolas y portuguesas.
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Eduardo Barraza periodista y escritor
mexicano, editor de la revista Barriozona, y
director del Insituto Hispano de Asuntos
Sociales. E-mail:
editor@barriozona.com
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
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Mapa de America Latina
ANUNCIO
Los franceses intentaban así borrar la idea de una
América Hispánica, y reemplazar ese término con un
nombre que resumiera su anhelada universalidad.
Después de considerar las implicaciones políticas de
esos tiempos, Francia optó por no usar el término
“Franco América”, temiendo que repercutiera en su
contra. Por tanto, establecieron el término “América
Latina,” razonando que si los españoles provenían del
mundo Romano, automáticamente quedaban incluidos
en el Concepto Latino, el cual había dado origen a la
cultura francesa. Los franceses soñaban con hacer a
París la capital de “América Latina”.

El nombre fue del agrado de Estados Unidos debido a
las causas políticas heredadas de los británicos,
quienes desde el Siglo XV guardaban odio y
resentimiento contra la corona española. Por su parte,
quienes peleaban por su independencia en las colonias
españolas –criollos, mestizos e indígenas por igual– sentían un gran resentimiento contra los
peninsulares, esto es, los españoles nacidos en España, lo que contribuyó también a la generalización
del uso de los términos “América Latina”, “Latino Americano”, y “Latino”, los cuales significaban un
rechazo a la presencia colonizadora de España.

“América Latina” título acuñado y promovido por los enemigos de España, vino así a identificar
permanentemente y hasta nuestros días a la extensa región ubicada al sur de Estados Unidos,
formada por las naciones que se desarrollaron a partir de las colonias de España, Portugal, y Francia. A
causa de que estas potencias europeas usaban idiomas derivados del Latín (español, portugués, y
francés,) el nombre que los franceses impusieron tuvo aceptación, supuestamente por su carácter
inclusivo y a causa del movimiento independentista de la colonias americanas de España. Es
importante aclarar que Belice y Guyana fueron colonizadas por los británicos, y su idioma oficial es el
inglés. Surinam fue cedida por los ingleses a los neerlandeses, y el idioma oficial es el neerlandés.

El uso del término Latino ha llegado a popularizarse y oficializarse en Estados Unidos para identificar a
personas provenientes de México, el Caribe, Centro y Sudamérica, o de alguna otra nación donde se
hable el español, y desde luego, a los descendientes de los ciudadanos mexicanos que permanecieron
en los territorios anexados a Estados Unidos tras la guerra con México, y asimismo a los hijos de
inmigrantes de América Latina nacidos en suelo estadounidense.

Sin embargo, como hemos visto en base a los datos históricos, el término Latino carece también de
autonomía y esencia propias que identifiquen fielmente a los pueblos de las veinte naciones que
componen este sector del continente americano, que abarca las tierras continentales e insulares
situadas al sur del Río Grande del Norte o Río Bravo. La mayoría habla español, o está ligado a este
idioma por su ascendencia, pero nadie habla Latín. Se quiera reconocer o no, el término Hispano se
relaciona más a nuestra realidad lingüística.

Si el término Hispano se resiste como actitud de rechazo a la conquista y colonización españolas, la
palabra Latino, en cambio, simboliza por igual una intrusión europea y una imposición extranjera, que
si bien se refiere al idioma español traído por los conquistadores y colonizadores, lo hace de una forma
indirecta que convenía a Francia, porque usando el origen del idioma francés, el Latín, incluía
implícitamente al español, pero minimizaba a la vez el predominio de España en América.

Para la inmensa mayoría que habita en este hemisferio, el Latín como idioma es aún más lejano y ajeno
a la realidad lingüística, puesto que el Latín nunca se generalizó en América –limitando su uso elitista
en la liturgia de la Iglesia Católica.

Puesto que ni Hispano ni Latino reflejan una esencia propia de las naciones y gente de América Latina,
o de quienes  provienen de esos países, nos vemos precisados a buscar la reconquista de nuestra
identidad dentro de la sociedad estadounidense y el mundo.