You need Java to see this applet.
Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ
A PUNTO DE CAMBIAR
Periodismo de Base Comunitaria
Barriozona Magazine
Barriozona Magazine | barriozona.com
Text and Photographs by Eduardo Barraza
Phoenix, Arizona - Los muertos. Nuestros seres queridos. Los que
estaban a nuestro alrededor y ya no están más. Aquellos que estaban
tan vivos como hoy estamos nosotros, y tan muertos como estaremos
mañana. Hombres y mujeres que permanecen es nuestras memorias con
una presencia profunda, a pesar de su partida. Su último aliento vino a
ser el motivo de nuestro suspirar, y nuestro anhelo por lo que se ha ido.
Su presencia está muy viva, porque nosotros estamos vivos, y los
mantenemos vivos.

Ellos nos recuerdan cada año que estamos vivos, cada 2 de Noviembre,
cuando el Día de los Muertos – su día – nos provoca a pausar y a pensar
acerca de ellos una vez más, esta vez, de una manera más formal,
reflexiva y melancólica. Las reminiscencias de lo que ellos fueron, los
recuerdos de lo que ellos significaron, y aún significan en nuestras vidas,
nos lleva a encenderles una veladora, mirar a sus fotografías – imágenes
en donde permanece su sonrisa perenne – y a poner un vaso de agua,
un trozo de pan, a lado de esos retratos para alimentar y calmar – no
sus almas – sino nuestra propia hambre y sed de ellos.  

Los tuvimos por un tiempo. Ellos fueron mucho de lo que nosotros fuimos
ayer y hoy somos. En su latitud de silencio, su vida entera aparece en
nuestras mentes y corazones en segundos; segundos que respiramos
de parte de ellos. Una parte nuestra murió con ellos; una parte de ellos
vive en nosotros. Juntas – su ausencia y nuestra presencia – vienen a
ser un círculo completo de vida y de muerte, una circunferencia rodeando
tanto la realidad de la vida como el temor a la muerte. Una curva sin final
siempre terminando y comenzando, pero aún recordándonos su jornada
finita y la nuestra.

¿Tratamos de perpetuarnos, nosotros los vivientes, al perpetuar la
memoria de ellos, los muertos? ¿Celebramos el Día de los Muertos para
asegurarnos que alguien celebrará por nosotros cuando nos volvamos
“ellos”? ¿Está la veladora que encendemos para ellos hoy buscando
ganarse una flama para nosotros mañana? ¿Nos podemos chantajear a
nosotros mismos al observar el ritual de los muertos, pensando que
nuestra autocompasión será nuestra garantía aplicable después de la
muerte? ¿O estamos simplemente cumpliendo con nuestro deber, no
importa quién pueda recordarnos, u olvidarnos, mañana?

Nosotros traemos las flores, sin embargo; su aroma satura la habitación
y le da olor a nuestra remembranza. Llenamos el vaso con agua, y
vemos las imágenes de ambos, los muertos y nosotros, a través de una
inexplicable transparencia: ¿qué es el agua, qué es la vida? Y
posteriormente, colocamos el trozo de pan. En su humilde apariencia, el
pan es aún pan: nos alimenta, literal y figurativamente. Así que
metafóricamente, el pan nos alimenta en más de un par de maneras.
Más que ninguna otra cosa, nutre nuestro afán de alimentar al difunto.
No obstante, el efecto secundario de este deseo termina
alimentándonos a nosotros mismos. Y así, celebrando a los muertos,
somos saciados. Hoy, estamos vivos. ¿No sabemos de todos modos que
“Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”?   

En el Día de los Muertos, estemos seguros de que las lágrimas son
permitidas; después de todo, la muerte es un acontecimiento muy triste.
La risa es aceptable también; después de todo, el concepto de celebrar
la vida de un muerto es una distracción atrayente, la cual entretiene
nuestras mentes y conciencias de la realidad sombría, futura, e
ineludible. La risa no impide el dolor; la tristeza no disuade la felicidad.
Ambas se entrelazan y vienen a ser una. Nos regocijamos que nuestros
muertos estuvieron una vez vivos; y después retrocedemos, dándonos
cuenta con pena que nuestros muertos son eso, muertos. La risa y la
pena simbolizan nuestro comienzo y nuestro final. Ambos son necesarios
también para cerrar el círculo. La risa disminuirá la aflicción de nuestro
corazón. Las lágrimas cayendo por nuestras mejillas pudieran apagar la
flama de la veladora, pero no apagarán la memoria de los que fueron.   
Hispanic Institute of Social Issues © 2006-2011 All rights reserved.
webmaster@hisi.org
Print Text
Eduardo Barraza periodista y escritor
mexicano, editor de la revista Barriozona, y
director del Insituto Hispano de Asuntos
Sociales. E-mail:
editor@barriozona.com
Eduardo Barraza © 2006
barriozona.com
INTERACTIVE
Imágenes de cementerios en México por William González Los altares en las
fotografías fueron creados siguiendo la tradición mexicana, y preparados por el
IHAS y voluntarios.
Día de los Muertos: Consuelo de los
Vivientes
¿Recordamos tan devotamente a los muertos con la esperanza de ser
nosotros mismos recordados algún día?   
Print Text