Greg y REDD: Un Problema Local con una Vista Global
Mientras cantidades millonarias y esfuerzos a nivel global se emplean para el mejoramiento del medio
ambiente, en ciudades como Cancún, México, políticos rapaces como el presidente municipal Gregorio
(Greg) Sánchez Martínez, pisotean en principio y en práctica medidas ecológicas que tienen un vital fin:
salvar el planeta y “pulmones” como el “Ombligo Verde”.

Darmstadt, Alemania. Febrero 20, 2010. Me llama la atención el escándalo que generó hace unos meses
el fracaso de la cumbre del medio ambiente en Copenhague, donde se gastaron muchos millones de
dólares, y donde asistieron más de 40,000 personas junto con 5,000 periodistas de todo el mundo. Sin
olvidar el tiempo de preparación del evento, que se calcula fue de dos años.
Como es de saberse, lo que fracasó fue el acuerdo de todos los países en establecer y acordar un
documento que sucedería al Protocolo de Kyoto, el cual ya está muy cerca de su fecha de caducidad que
es en 2012. Pero, ¿por qué me llama la atención? Porque es la muestra de la incapacidad de acuerdo
que tienen las naciones tanto primermundistas y emergentes, un acuerdo que a final de cuentas tiene
como único fin salvar nuestro planeta de la contaminación que nosotros mismos producimos. Existen ya
muchos intentos de concientizar a la gente de la basura y contaminación que generamos, por ejemplo la
“huella ecológica”.
Ahora bien, cómo es posible que juzguemos y señalemos tan significativo fracaso mundial si nuestros
políticos mexicanos (séase del color que sean) se han hecho a la tarea de llevar al fracaso a la política
medioambiental antes de que nazca.
Que muchos políticos en México (salvo honrosas excepciones) ignoran la voluntad del pueblo, pisotean la
democracia, fomentan la ignorancia con campañas ofensivas, alimentan el clientilismo y disfrazan sus
corruptas estructuras políticas con disfraces populistas no es nada nuevo. Lo que sí es prácticamente
nuevo son las manifestaciones civiles en contra de eso.
Estoy refiriéndome concretamente a la deforestación y degradación del “Ombligo Verde” de la Ciudad de
Cancún, Quintana Roo, en México, y a la manifestación civil que esto ha generado.
El actual presidente municipal, Gregorio Sánchez Martínez, decidió hace unos meses devastar con la flora
y fauna en ocho y media hectáreas para realizar su magno proyecto “La Plaza Bicentenario”. En esta
plaza se tiene planeado construir el nuevo palacio municipal y una catedral (la actual catedral se
construyó hace algunos años con la misma alevosía y ventaja de las autoridades, y sin una consulta
previa o sin el correspondiente estudio medioambiental).
Sánchez Martínez no poseía ningún permiso para hacerlo, puesto que este lugar estuvo destinado en la
planeación urbana desde los inicios de Cancún como “pulmón de la ciudad”. No había uso de suelo para
tal proyecto. Así que de la noche a la mañana, el cabildo del ayuntamiento de Benito Juárez aprobó el
cambio de uso de suelo y al otro día ya había tractores depredando el terreno. Con este acto se dio
inicio a uno de los ecocidios más sonados de Cancún, orquestado por el mismo presidente municipal.
Los vecinos de toda esa región fundaron, a raíz de esto, El Ombligo Verde, A.C., para interponer la
demanda correspondiente ante el juez civil. En pocos meses fueron surgiendo manifestaciones en contra
de la ilegalidad de tal proyecto, a los que se unían cada vez más personas de otras partes de la ciudad.
A mediados de enero 2010, el Juez Tercero Civil declaró la obra como ilegal, y emitió un interdicto de
suspensión de obras, y a través de la Procuraduría Federal de Protección del Medio Ambiente, se
clausuraron oficialmente las obras de construcción del “Parque Bicentenario”. A pesar de la clausura, el
gobernador Gregorio Sánchez Martínez continuó con sus obras, desatacando a la autoridad.
La relación de este asunto, es decir, el fracaso de la cumbre en Copenhague, y con la deforestación del
único pulmón de la ciudad es muy simple: por un lado tenemos un fracaso medioambiental a nivel
mundial, y por el otro un fracaso a nivel local, motorizados por una mezcla de ignorancia, intereses
personales e indisponibilidad a interponer la prioridad del medio ambiente.
Ahora, veamos por qué el fracaso de la política medioambiental del Municipio de Benito Juárez se
cristaliza aún más absurdo y alarmante, por lo menos a mi parecer.
Hace unas semanas, en una conferencia de expertos de la agencia alemana para la cooperación técnica
Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ, por sus siglas en alemán), acerca de las
razones por las cuales había fracasado la cumbre de Copenhague, se indicó que antes de llegar a la
próxima cumbre en octubre de este año, diversos países participarán y reforzaran el REDD: Reducción de
Emisiones provenientes de la Deforestación y la Degradación de bosques en países en vías de desarrollo
(Reducing Emissions from Deforestation and Forest Degradation from developing countries).
El 20 por ciento de los gases de efecto invernadero son generados a través de la deforestación y
degradación de bosques. De esta manera, tiene sentido contribuir a la reducción de emisiones, evitando
la deforestación. ¿No es paradójico que por un lado se destruyan bosques y selvas a lo salvaje y sin
previa consultación de expertos, y por el otro se estén gastando millones en evitarlo? Es por eso que el
asunto en Cancún se torna aún más increíble y triste.
Según fuentes fidedignas, el REDD ganará cada vez más importancia y cada vez más países se unirán a
este programa, y de este modo será parte de los procesos que sustituirán al Protocolo de Kyoto, y seis
países donadores han anunciado la inversión de €3.5 billones de euros.
“The United Nations Colaborative Programme on Reducing Emissions from Deforestation and Forest
Degradation in Developing Countries”, es un esfuerzo para darle un valor financiero al oxigeno
almacenado en bosques y selvas. El sistema se basa en ofrecerles incentivos a los países emergentes y
en vías de desarrollo para reducir sus emisiones a través de la reforestación de áreas y tierras.
La lógica es que manteniendo y reforzando los ecosistemas se podrá combatir el cambio climático. Los
países integrantes de este programa son Bolivia, República Democrática del Congo, Indonesia, Panamá
Papua Nueva Guinea, Tanzania Viet Nam, Zambia y, recientemente, Argentina, Cambodia, Ecuador, Nepal
y Sri Lanka. México aún no forma parte de este programa.
Ahora bien, después de este breve análisis podemos constatar que REDD y Gregorio Sánchez Martínez,
presidente municipal de Cancún, constituyen las perfectas contrapartes en un intento por salvar el
ecosistema de nuestra vecindad, nuestra región nuestro país y nuestro planeta.
Actos como el ocurrido en Cancún, por más locales o insignificantes que parezcan a nivel global,
precisamente no lo son, puesto que son el granito de arena que personas sin escrúpulos ponen para
degradar y deforestar cada vez más nuestro ecosistema.
Lo positivo de esta situación es que la actitud déspota y el desacatamiento a la autoridad ha unido a la
población de Cancún. Las redes sociales en internet, como por ejemplo en Facebook y la creación de
grupos, es un ejemplo de la fuerza que puede tomar la sociedad cuando está unida y dispuesta a luchar
por sus derechos sociales, políticos y medioambientales.
Fuentes: www.un-redd.org www.sipse.com
Irma Sofía Navarro Viloria Politóloga graduada
de la Universidad de Darmstadt. Sofía es
colaboradora frecuente de Barriozona, y reside
en la ciudad de Darmstadt, Alemania
Published by the Hispanic Institute of Social Issues in Phoenix, Arizona
HISTORY IS ABOUT TO CHANGE Grassroots Journalism
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MOVILIZACIÓN Residentes y
activistas de Cancún se han
manifestado en contra del atropello
ecológico cometido por el gobierno de
Gregorio Sánchez Martínez.
Forto cortesía del Grupo Salvemos el
Ombligo Verde en Facebook.
OMBLIGO VERDE Este lugar estuvo
destinado en la planeación urbana
desde los inicios de Cancún como
“pulmón de la ciudad”. No había uso de
suelo para tal proyecto.
POLÍTICO INTRANSIGENTE Gregorio
Sánchez, presidente municipal de
Cancún, está deforestando un bosque
para la construcción de la Plaza
Bicentenario. Grupos defensores del
medio ambiente y residentes se han
manifestado distribuyendo volantes
como el que se ve en la imagen.
Forto cortesía del Grupo Salvemos el
Ombligo Verde en Facebook.