BARRIOZONA
Expresión Bilingüe de la Comunidad
Publicada por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales  
Phoenix, Arizona.- Las leyes en contra de la inmigración ilegal en
Arizona están enfurecidamente afectando a jóvenes estudiantes
que carecen de estatus legal. Hablamos de chavos y chavas que
crecieron aquí en el país de los sueños rotos y los supremacistas
blancos; niños que cruzaron el desierto en brazos de sus papás sin
saber de fronteras ni odio racial. Personitas que se convirtieron en
inmigrantes sin saberlo ni darse cuenta. Hoy, caminando en el
pavimento lleno de clavos de discriminación y racismo —vertidos por
quienes aborrecen los rostros morenos, el idioma español y la
cultura latinoamericana— se dan cuenta que en el país en donde
nacieron no existen oficialmente, ni existen en este, los Estados
Unidos, donde les piden que se vayan.

Con estas leyes que les cobran colegiaturas exorbitantes por no
poder comprobar que son ciudadanos o residentes legales, Arizona
está a punto de perder la gran inversión que cientos de escuelas y
maestros han cultivado en el salón de clases a través de muchos
Los Estudiantes Soñadores:
Jóvenes sin País, Educación ni Esperanza
años en miles de estos estudiantes, que hoy se ven forzados a abandonar los estudios, y sin esperanzas tampoco
de poder trabajar. Un arduo trabajo educativo de horas y horas de tareas y lecciones escolares es desdeñado con
estas feroces leyes que restringen y hacen prohibitivo el derecho universal a la educación.

Los “soñadores” les llaman a estos muchachos. Primero, por el válido y muy buen sueño de quererse forjar una
educación. También por el Acta SUEÑO (o
DREAM Act), la fallida legislación para darles estatus a estos jovencitos sin
estatus legal. “Soñadores” por soñar acerca de una educación; “soñadores” porque hasta ahora y por algún
periodo de tiempo negro —negro como los propósitos de quienes han hecho estas leyes— seguirán sólo soñando.
El despertar diario a la batalla de aprender, de asistir y destacar en la escuela es muy diferente.

Jóvenes mayormente de estratos humildes que buscan la superación y el bien de sus comunidades, se enfrentan
hoy en pleno Siglo XXI a una de las mayores contradicciones en un país que es líder en muchos campos de la ciencia
y la tecnología. La paradoja es que en Arizona, jóvenes perseverantes que han crecido y estudiado durante su
niñez y juventud en este estado desierto de esperanzas para el pobre “sin papeles” y plagado de excremento
legislativo, no lo podrán seguir haciendo, a menos que ellos y sus familias puedan sufragar las colegiaturas que les
exigen pagar como si no fueran residentes de este estado.

Aún los Aztecas o Mexicas —en sus esfuerzos primitivos— se afanaban para educar a sus nuevas generaciones en
el Telpochcalli (o Casa de la Juventud) para asegurarse de formar muchachos y muchachas útiles para sus
sociedades. Hoy en Arizona, los jóvenes son negados del beneficio de la educación por no tener papeles. Pero en
estos jóvenes está la respuesta a las necesidades laborales de un estado que busca trabajadores bilingües y
capacitados para fomentar una economía próspera. En estos jóvenes está nuestro futuro.

Las leyes que políticos enceguecidos por un odio disfrazado de legalidad han implementado —según sus
tendenciosos cálculos— para doblegar los denuedos de estos jovencitos, revertirán su efecto en sus mismas
sociedades con un saldo negativo. Siendo esta generación —con o sin documentos legales parte de este estado y
de su muy necesitado crecimiento económico— las leyes en su contra no son sino una forma de auto-castigo que
muchos no ven y a otros muchos no les importa.

El próximo presidente de Estados Unidos deberá legalizar a todos estos jóvenes estudiantes que vinieron a los
Estados Unidos en los brazos de sus progenitores, siendo bebés o niños pequeños, y sin tener la menor
oportunidad de decidir sobre su destino. Para la mayoría de ellos Estados Unidos es el único país que ellos conocen.
Este es, y no lo es al mismo tiempo, su país. Y como cuando partieron del país donde nacieron, hoy tampoco pueden
decidir. Ellos son los jóvenes sin país, los jóvenes sin educación, los jóvenes sin esperanza. Por ahora, puros
“soñadores”.
Educacion Suspendida
Texto y fotografía por Eduardo Barraza
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documented dreams
Un libro escrito por jóvenes estudiantes de una escuela preparatoria
en Arizona, y a los cuales la Proposición 300 les restringe las
oportunidades de estudiar. Un vívido testimonio de nuestro tiempo
que revela el carácter, determinación y valor de estos jóvenes que se
encuentran en un dilema sociopolítico.  

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Documented Dreams
Publicado por el Hispanic Institute of Social Issues