Permission to reprint or copy this article or photo, other than personal use, must be obtained from BARRIOZONA,
Call 480-983-1445 or e-mail admin@barriozona.com with your request
Elvira Arellano, Entre la Ilusión y la Ley
Por Eduardo Barraza
BARRIOZONA
Agosto 20, 2007
El simbolismo de lucha y resistencia atribuido a la michoacana de 32 años, Elvira Arellano —la mujer que por más de
un año se refugió en una iglesia para evitar su inminente deportación— se transformó con su detención, el domingo 19
de agosto, también en un símbolo de las autoridades de inmigración.
Para el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por su siglas en inglés), el caso de Arellano, su gran difusión en los
medios informativos durante el último año, y desde luego la propagación de la noticia de su detención y consecuente
deportación, ha servido más para sus fines que para los de la comunidad inmigrante indocumentada.
Con este prominente y tan publicitado caso, ICE manda su mensaje con fuerza, claridad e inflexibilidad a aquellos que
abogan por los derechos de quienes carecen de un estatus legal, y quienes en su afán de permanecer con sus familias
en Estados Unidos, tratan de eludir a las autoridades. En ese sentido, el caso de Arellano —madre de un niño
ciudadano estadounidense de 8 años— viene a tomar un simbolismo dual tanto de resistencia y como de cumplimiento
inflexible de la ley.
La firme resolución de Elvira Arellano se izó como una bandera de batalla para los millones que, al igual que ella, han
ingresado a Estados Unidos sin visa ni permiso. Su causa individual llegó a ser el emblema de la lucha e ilusión para
obtener una reforma migratoria de millones de individuos y familias, y que a pesar de no tener al menos un permiso de
trabajo, se encuentran incrustados en la sociedad y la economía norteamericanas.
El anhelo de la ilusoria reforma se diluyó hace un par de meses, cuando el poder legislativo de este país decidió no
aprobar ninguna medida para solucionar la volátil situación en que se encuentra sumido el país en el aspecto laboral y
de inmigración ilegal.
Arellano fue detectada trabajando con documentos falsos en la secuela de los ataques terroristas del 11 de septiembre.
La seguridad nacional se tornó hacia las instalaciones aeroportuarias para evitar el posible secuestro de aviones que
pudieran ser utilizados en futuros ataques. Elvira Arellano trabajaba en la limpieza de aviones en el Aeropuerto
Internacional O’Hare, en Chicago, y en el contexto de la purga en los aeropuertos, fue detenida en el 2002, al
descubrirse que utilizaba un número de seguro social* falso. Después de un proceso legal, un juez de inmigración le
ordenó entregarse hace un año para ser deportada.
En vez de entregarse, la michoacana se tornó prófuga para el ICE, y prolongó su inminente arresto y deportación al
refugiarse en un templo. Desde ahí, Arellano logró no sólo llamar la atención hacia su caso, sino galvanizar la situación
de quienes, como ella, aguardan un proceso de deportación y la subsiguiente separación de sus familias. En base de
que su hijo Saúl, de 8 años, nació en Estados Unidos, la deportación de Arellano representaba la dicotomía de muchas
familias en la misma situación: llevarse a su hijo a su país de origen siendo ciudadano, o dejarlo en aquí.
Y ese es precisamente el drama que se desenvolvió en los últimos meses antes de su deportación ayer. Al ser detenida
por agentes del ICE en Los Ángeles, California, Elvira Arellano había decidido salir de su santuario que le sirvió de
refugio en Chicago, y se disponía a llevar a cabo un recorrido por varias ciudades para levantar consciencia respecto al
caso.
Arellano decidió dejar a su hijo a cargo de Emma Lozano, persona de su confianza y activista comunitaria. El trámite
legal de su deportación se aceleró seguramente para evitar dar tiempo a abogados y otros defensores de los derechos
de los inmigrantes sin estatus legal de armar una posible defensa. La mujer fue sacada del país ayer mismo y se
encuentra en la ciudad de Tijuana, B.C., desde donde se ha reportado que planea continuar su lucha.
Hoy, la foto de fichaje de Elvira Arellano tomada por el ICE (arriba) recorre medios impresos y digitales de comunicación,
junto con un sucinto comunicado de parte de las autoridades: “Arrestar y deportar a extranjeros criminales es una de las
prioridades del ICE y esta agencia continuará persiguiendo estos casos vigorosamente”.
De esta manera, la gran notoriedad de Elvira Arellano como símbolo de resistencia para muchos inmigrantes, se
convierte en un símbolo de la inflexible aplicación de la ley en un país que insiste en soslayar una realidad ineludible.
* La tarjeta del Seguro Social es un documento muy importante en los Estados Unidos. No solamente sirve para recibir beneficios de
jubilación, pero que además los empleadores, instituciones financieras, escuelas y las autoridades del gobierno usan la tarjeta de seguro
social como una forma de identificación. El sistema del número de Seguro Social en Estados Unidos opera como un sistema complejo que
se usa como una cédula de identidad en muchas bases de datos y servicios del gobierno y privadas. Quienes carecen de un número legal
de seguro social no pueden obtener empleo. Muchos como Elvira Arellano se ven orillados a usar un número que no les pertenece o ya sea
inventado.
Copyright © 2007 Hispanic Institute of Social Issues
Grassroots Journalism www.barriozona.com
|