Enero 15, 2010 - BARRIOZONA: ¿Cómo germina la semilla de la literatura en Saúl Cuevas?

Saúl Cuevas: Con extrema lentitud. 18 años tardé en escribir y publicar
Barrioztlán; el cuento, El Tren lo
escribí en 1975, lo trabajé más de 20 veces hasta publicarlo, treinta años después.

BZ: ¿De qué manera influyen los cambios geográficos y culturales que tuviste en tu niñez y adolescencia
en tus temas y estilo literario?

SC: Mi escritura se nutre de lo vivido. Salgo del rancho, me refugio en la ciudad, voy a la metrópolis; salto
de las sombras a la media luz, de ahí a la ausencia de noche; mi medio de transporte cambia, de un
platero (asno) i un caballo al autobús, después al auto i el aeroplano; las mismas fuentes de educación
mudan: en el rancho me guió la colorida plática de mis mayores; en Torreón fue El Siglo [diario], los
altoparlantes i el cine Martínez; ya en la metro, la biblioteca, de la cual no he podido escapar del todo,
inicié con Hemingway…

BZ: El lenguaje que empleas en tus escritos revela una tendencia insumisa a la formalidad de las reglas
de ortografía y gramática. ¿Por qué este manejo del lenguaje?

SC: En mi niñez, la cual ahora se manifiesta como sueño o película, me impresionaron el merolico que
vendía un jarabe que todo lo cura (especie de Noni o agua de Querétaro); así como el cirquero que
anunciaba actos mágicos. (El circo de carpa es un lugar mágico, el estadio es un lugar de destreza pero
no de magia.) Mis escritos registran lenguas aceitadas (expresiones barrocas) dirigidas a adormecer,
frases altisonantes de los pericos [políticos], voces llanas del pueblo, cultismos de los libros de texto
gratuito i, las palabras encantadas de los grandes autores. Después el diccionario me ilustró que berijón,
haragán, holgazán, flojo, güevón, perezoso, son sinónimos. Para sacar tarjeta de presentación bien
pudiese usar con exclusividad “haragán”, pero las otras tienen cierto colorido. Mis tíos: Andrés, Luis i
Efraín decían “pelao berijón”, sería un pecado dejar sus voces fuera de mis libros. Además “pelao
haragán” pues, no va.

Cuando novato traté de escribir como mis autores favoritos, Rulfo, después Borges. Un día intenté lo
imposible, capturar todas las voces de mi barrio Van Nuys. Resultó un algo con tintes pachucos, entre
culta i ranchera, con adornos en inglés i guaraní, me gustó la expresión barroca, le seguí, me dije: mi
vino será amargo pero es mi vino. Desde entonces he tratado de expandir mis herramientas: lo que
escucho tanto en la media como de la gente, además de lo impreso, diccionarios etimológicos i obras de
grandes escritores, la historia, la culinaria, los viajes; sin olvidar la música, capaz de demoledora
totalidad: “Tu amor es un periódico de ayer”; “Marineros somos i en la mar andamos”; “Los caminos de
la vida no son lo que yo pensaba”; “En un barrio de Asunción, gente viene i gente va, está llamando el
tambor, la galopa va a empezar”.

Quizá mi voz escrita no concuerde con los parámetros establecidos por la Real Academia, pero si
consideramos que los españoles apenas representan un 6% de los que parlamos esta revoltura llamada
español, nadie me tildará de rebelde por no someterse a la tiranía de la minoría. Conste, no soy anti-
gachupín, me enorgullece tan colorida cultura que nos trajeron los barbones en 1492. Esa revoltura afro,
euro, indo, árabe, se mezcla a mi pasado indígena de chocolate, metate i molcajete, a mis 40 años en
tierra gringa de excelsas bibliotecas: eso soy yo, esa mi voz; la he cultivado con ahínco i pasión por 31
años.

BZ: ¿Qué aspiraciones y metas tienes como escritor Latino en Estados Unidos?

SC: Espero se me recuerde como a Jorge Ulica i otros escritores chicanos de finales del 800 i principios
del 900. Sus plumas defendieron a los paisanos, en modestas notas en pequeños diarios comunitarios.
Si alcanzo fama en México, Madrid o BB/AA, sea bienvenida, pero, la misma satisfacción sentiré cuando un
homeboy [habitante] del BVN#13 [Barrio Van Nuys, suburbio de Los Ángeles] me lea i se vea reflejado.
Después de todo no dejo de ser un bato del barrio.

BZ: ¿Qué obstáculos debe de vencer un escritor que escribe libros en español en Estados Unidos?

SC: La indiferencia. Muchos me ven como casi ignorante porque escribo en español, piensan que lo hago
por no poder hacerlo en inglés i; de soñador por mis bolsillos rotos i por invertir tantas horas en mis
lecturas i escritos. Quizá si me despezuñara lucrando o ultimara semejantes de otras banderas hasta se
me admiraba.

BZ: ¿A cuáles escritores admiras y lees?

SC: Definitivo, los libros son mi gran pasión, lo he leído por docenas. Dichosos días cuando recibía y
despedía al sol con un libro en la mano. Hoy acompañan mis raros ocios:
El Quijote, La Celestina, El libro
de Buen Amor, Lazarillo
, Borges, Berceo, Dostoevsky, Miguel Hernández, Lorca, Machado, Martín Fierro,
Rulfo… Aunque mi lista de los escritores que admiro es larga, aquí doy a los indispensables.

BZ: ¿Cuáles son tus planes literarios?

SC: Los de siempre: Escribir. Además de concluir i publicar dos libros que casi están terminados, uno de
ellos lo publicaré en la telaraña. Se vale soñar.

BZ: Tus escritos se nutren de tus recorridos y experiencias personales. ¿Qué te lleva a escribir de
vivencias que a simple vista parecieran triviales, pero cuya versión literaria las vuelve relevantes?

SC: En mi vida no he sido amante de hechiceras, ni conozco la guerra ni las aventuras peligrosas. Por
eso me limito a capturar esos elusivos momentos cuando se antoja detener el tiempo, aunque sea un
instante: un paisaje, una florecilla, un beso, un sorbo disfrutando el atardecer, la lectura, un platillo
preparado por manos brujas. Con los años he llegado a valorar esos momentos. Claro, me encantaría
viajar a Shangai o Mumbai, comer en El Bulli, considerado el mejor comedor del mundo. Para mi buena
fortuna a menudo viajo a Los Ángeles, excepcional metrópolis de hoy. Conste, ni El Bulli se avienta unos
nopalitos con chile colorado como a menudo se sirven en casa de mi jefita [madre], larga vida para ella.
(Sin duda me favoreces al llamar a mis florecillas [escritos] relevantes.)

BZ: En tu correspondencia informal sueles firmarte “Saúl, hijo de Angelita”. ¿Cuál es el mensaje o
simbolismo implícito de esta rúbrica?

SC: Espero, con este insignificante homenaje, agradecer a quien todo me ha dado, yo le remuneré con
muchas penas i algunas alegrías, así somos los hijos, ingratos, Por fortuna Angelita aún vive, cada vez
que el azar me lo permite, con gusto la llevo al mercado
Vallarta.

BZ: Si los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de Estados Unidos te confirieran el poder de autorizar
sólo con tu firma, cuál de estas dos opciones elegirías: ¿terminar la guerra en Irak o concederle la
amnistía a millones de inmigrantes que no tienen documentos?

SC: Daría papeles a los indocumentados pues las masacres en Irak no las para nadie.

BZ: ¿Existe algún material histórico que nutre la narrativa i cuentística de Saúl Cuevas; esto es, cómo
influyen las vivencias reales del autor para producir su literatura?

SC: La vida influye en gran parte mi pluma. Destaco algunas:

1. Mi experiencia de emigrante i la discriminación, explotación i degradación del trabajador mexicano. Así
mismo mi vida de húngaro (gitano) pues he vivido por alguna treintena de casas,  hogares i
departamentos:

“Nos acercamos... los trabajadores andaban en chinga, parecían unos, cómo les podré decir?, unos torturados.
I cómo no, si las plantas son enanas... se requieren manos hábiles pa pizcarlas. También se necesita una
condición física de ciclista del tour. Imagínense doblar la espalda durante todo el pinche días. Todos en absoluto
son Raza, niun negro, ni un wasichu [norteamericano]. Sentí una enorme tristeza al ver a mis paisas en tal
desgracia, todo por hambruna... Pobres paisas, con sus espaldas jorobadas, sus pulmones envenenados con
insecticidas.”
(Barrioztlán, 42; Note que a semejanza del inglés no se abre el signo de interrogación).

2. La charla, la comida tradicional preparada en el hogar, ensalzada con chile picoso i tortillas tostadas
en el comal, el cinema, la música (la escucho todo el día), viajes (aunque ya no tengo el hambre de viajar
que antes me consumía) i; lecturas (en un tiempo fui un lector empedernido, hoy me queda tiempo para
releer mis favoritos: Borges, El Arcipreste, La Celestina, Sancho, Platero, el Gaucho, Lorca, Machado, el
diario; cartas no, hace siglos que no recibo ni escribo una).

3. Desde luego, el amor, el desamor con boleros (tríos) i tangos (“Un solo minuto de amor...”), la mujer i
los hijos.

4. Mi experiencia de alumno, maestro i profesor i los sacrificios para seguir escribiendo en español en EE.
UU., a pesar de no haber ganado un quinto i poco reconocimiento en 28 años de labor.

5. Haber vivido parte de mi vida en un ambiente rural, sin luz eléctrica, pero con agua del manantial, ahí
trabajábamos nuestras tierra i de ella nos alimentaba su miel, tortillas y gallinas. En el rancho la luna, las
estrellas i las sombras son poderosas, en la metrópolis se apagan. Punzante la sequía de 1957 cuando
perdimos todo el edén infantil i tuvimos que refugiarnos en la ciudad averno, en un miserable cuartucho
de vecindad:

“Nací, como todos ya saben, en San Juan del Terrero, dudo que lo conozcan, nadie lo conoce, parece estar
entre Comala i Macondo el chico (sin alburear). Me parece que por un buen tiempo todo lo tenía en abundancia.
Crecí entre vacas lecheras i borregas, perros i caballos. Todo se acabó un maldía de tormenta. Mi papá llegó a
caballo, sin bajarse me dijo que La Mariposa, mi vaca favorita se había desbarrancado i quél mesmo la tuvo
que acabar a balazos paqué no siguiera sufriendo. Pronto también cayó Chato i Cuete, mis (fieles) perros, con
Pajarito, el caballo; no recuerdo que pasó. Ahora, viendo las cosas desde la tribuna de los años, creo que
entonces fue cuando perdí la inocencia al enfrentarme con la muerte: las cosas se acaban, los amados nos
abandonan i poco a poco nos vamos quedando solos, muy solos, desolados i tristes. Despuéseme vinieron
encima los abriles i con ellos una paupérrima pobreza, deste tiempo sí me acuerdo i seguido lo vuelvo a revivir
en pesadillas: en vez de cabalgar por infinitas campiñas ando por calles angostas i repletas de menesterosos;
en vez de comer, ayuno; en vez de dar, mendigo; i en vez de vivir, me arrastro...”
(Barrioztlán, 80)

BZ: ¿Cuál es la temática central de la literatura cueviana?

1.  El desarraigo. Ese sentido de siempre andar tras algo: la niñez ida, los seres queridos adelantados,
el primer amor, el México que dejé atrás cuando emigré a EE.UU.  No tanto ansia nostálgica, más bien
una pregunta sin respuesta ¿Qué sería de mí sí me hubiese quedado en México?

2.  La cultura i la tradición. Defender la cultura es algo natural en EE.UU. pues siempre se ataca, se
prohíbe, ante esta situación nada más crucial para el escritor que defenderla. En particular la racista
proscripción de prohibir el uso del español en las escuelas públicas. Defiendo la tradición pero no es mi
intención dar la imagen que soy un anticuado, algunas expresiones contemporáneas me atraen. Estas
vacaciones leí cuatro libros:
The Scarlett Letter (1850); On the Road (1952); Diablo guardián (2003) i; las
memorias del Gabo (2003); como ven, unos nuevos, otros no tanto.

3.  El futuro, por lo general de pesadilla, apocalíptico como el de “
1984” de Orwell, contrario al utópico de
Un mundo feliz de Huxley.  

4.  La opresión. Por alguna extraña razón me tocó vivir en el México priista, el EE.UU. de Nixon, Reagan i
los Busheros, la España de Franco, el Paraguay de Stroessner justo cuando ejecutaron al asesino
Somoza. En EE.UU. la opresión es sutil pero igual de represiva: contra chinos i japoneses en el siglo XIX;
un millón de mexicanos deportados después de la crisis económica de 1929; contra la izquierda durante
el reinado del Senador McCarthy; hoy contra los árabes i los trabajadores indocumentados; desde luego
que en las barriadas marginadas se viven en casi estado de sitio. Todos temas fascinantes para el
escritor que tiene que distinguir las voces dentro de la cacofonía del coro de grillos i defender a pluma i
papel la palabra.  

5.  El amor i la mujer. Me ha tocado la fortuna de compartir trozos de mi vida con la Coatlicue en sus
varias manifestaciones: madre, abuela, amante, cónyuge, compañera, colega, estudiante (colegiala i
universitaria).

6.  La literatura, el cinema, la música i las flores. Quizá a mi madre adeudo mis pasiones. Ella me enseño
a leer i a cantar; antes se la pasaba cantando mientras laboraba en el hogar i le encanta cultivar flores.
Días atrás pasé tiempo en su jardín i pequeño huerto; el reuma limita mucho su movimiento, pero no se
raja. El cinema es un gusto adquirido con los años.

7.  Al barrio de mis mocedades lo aprecio tanto como al rancho de mi idílica niñez.

8.  La comida tradicional. El arte de comprar ingredientes, macerar i cocer, de preferencia sobre el carbón
de mesquite, en días actuales tan correteado. Favor de no confundir bueno con caro, hablo de gorditas
con nopalitos, verdolagas con costillitas de puerco en salsa verde, etc.

9.  La pedagogía.  El arte de comunicar al discípulo el encanto de la palabra (libros, literatura), imagen
(cinema) i sonidos (música), todo a través de la charla, lejos del sermón.
Saúl Cuevas: Ecos del Rancho, Voces de la Ciudad
Por Eduardo Barraza
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Entrevista con el escritor mexicano autor de la novela Barrioztlán.
Literatura
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Eduardo Barraza periodista y escritor
mexicano, editor de la revista Barriozona, y
director del Insituto Hispano de Asuntos
Sociales. E-mail:
editor@barriozona.com
Lea más acerca de la novela Barrioztlán
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Presentación Barrioztlán - Galería de Fotos
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ
A PUNTO DE CAMBIAR
Periodismo de Base Comunitaria
Barriozona Magazine
Barriozona Magazine | barriozona.com
ESCRITOR  "Me limito a capturar
esos elusivos momentos cuando se
antoja detener el tiempo, aunque
sea un instante: un paisaje, una
florecilla, un beso, un sorbo
disfrutando el atardecer, la lectura,
un platillo preparado por manos
brujas. Con los años he llegado a
valorar esos momentos." Foto por
Eduardo Barraza/BARRIOZONA
Saúl Cuevas, Autor de la novela Barrioztlán
Barrioztlan
BARRIOZTLÁN  Publicada por el
Hispanic Institute of Social Issues en
2010, la Edición Definitiva de la
novela Barrioztlán busca penetrar al
gran público y demostrar que más
allá de su carácter didáctico y valor
académico, la novela es netamente
popular como los elementos
socioculturales que la engendraron
en la pluma de su autor.

Un libro publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales para servir y educar.

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