Óscar, el niño trabajador de la frontera olvidada
Por Pedro Ultreras Agosto 8, 2011
Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ A PUNTO DE CAMBIAR Periodismo de Base Comunitaria
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Óscar es un niño guatemalteco de 11
años que trabaja largas horas en la
orilla del Río Suchiate, en la frontera
México-Guatemala. Su infancia, como
la de muchos otros niños trabajadores
como él, transcurre entre juegos
ocasionales, la escuela, y duras
jornanas laborales. Ver Galería de Fotos
Foto por Pedro Ultreras | Barriozona
Pedro Ultreras es periodista, fotógrafo y
cineasta. Es el director de la película 7 Soles y
del documental La Bestia.
E-mail: ultrerasp@me.com
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Chiapas, Mexico − A sus 11 años de edad, Óscar tiene que trabajar
los siete días de la semana para ayudar a su madre con los gastos
de la casa. Como miles de niños en México, se ve forzado
diariamente a cambiar sus juguetes, y en muchas ocasiones los
útiles de la escuela, por un el empleo.
El trabajo de este niño de piel morena y rasgos indígenas que
aparenta menos edad que los 11 años que asegura tener, consiste
en cargar y descargar bultos o cajas de mercancía a la orilla del Río
Suchiate en la frontera entre Tecún Umán Guatemala y Ciudad
Hidalgo, Chiapas, México. Esta labor requiere fuerza y resistencia
apropiadas para un adulto y no para un niño flaco y débil como lo es
Óscar.
La mercancía que este niño carga y descarga consiste de frutas,
legumbres, granos o cualquier otro producto de uso para el hogar o
el campo que se venden en las tiendas de ambos lados de la
frontera entre México y Guatemala. Estos artículos se transportan en
balsas compuestas por cámaras de neumáticos de tractor, que
cruzan de manera ilegal el caudaloso el Río Suchiate a cualquier hora
del día y hasta entrada la noche.
Cuando conocí a Óscar era un sábado por la tarde. Ese día el
pequeñín tenía que trabajar por lo menos 10 horas, que es el
promedio de tiempo que labora los fines de semana para llegar a
ganar unos cincuenta pesos mexicanos, aproximadamente $5
dólares americanos.
Óscar es guatemalteco pero trabaja en el lado mexicano del río.
Aunque puede laborar en la parte del río que queda en su país natal,
él prefiere hacerlo en México porque asegura que aquí le pagan
mejor. Óscar tiene cuatro hermanos, uno de ellos mayor que él quien
también trabaja cargando y descargando bultos en las balsas que
cruzan el Suchiate.
Dice que asiste al cuarto año de primaria en Tecún Umán, Guatemala
de donde es nativo, y que al salir de la escuela de inmediato se va a
la orilla del río a trabajar. El fin de semana llega desde temprano y
trabaja todo el día.
En sus ratos de tiempo libre, Óscar se divierte echando piruetas o
clavados en las sucias aguas del mítico e impopular Río Suchiate. Es
una forma de diversión para él, además de brincar y jugar en el agua
como el niño que es, le ayuda a refrescarse un poco pues las altas
temperaturas y la humedad del verano en esta región selvática del
sur de México convierten los días en insoportables.
Como Óscar, muchos otros niños de esta zona fronteriza hacen lo
mismo: trabajar de sol a sol para ganarse la vida. Algunos tienes 15
o 16 años de edad pero también se encuentran de 9 o 10 años, y en
ocasiones hasta más pequeños. Los más grandes ya no cargan ni
descargan bultos porque aprendieron a remar las balsas con varas
que pueden alcanzar a medir varios metros de altura. Óscar y
algunos de sus amiguitos de similar edad saben que algún también
día dejarán de ser cargadores para convertirse en remadores, un
trabajo mejor remunerado.
Algunos de estos niños de diminutos cuerpos para la edad que
tienen, han crecido en este transitado cruce comercial cargando y
descargando mercancía. Aquí en la frontera sur de México, estos
pequeños ven escapar la niñez de sus vidas como escapan las
sucias aguas del río frente a sus pequeños ojos.
Para ellos, trabajar cargando y descargando bultos a su corta edad
es la única forma de ayudar económicamente a sus familias. De otro
modo, corren el riesgo de terminar pidiendo dinero en las calles o,
peor aún, cometiendo actividades ilícitas para generar dinero. Estos
actos son muy comunes en esta zona y de los que muchos niños no
logran escapar aquí en esta frontera, conocida también por muchos
como la frontera olvidada.
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