La Libertad: Derecho Implícito de los Inmigrantes
En los Estados Unidos se vive un ataque propagandista antiinmigrante, el cual está provocando una
psicosis social colectiva con rasgos de prácticas inquisitorias.
Por Germán López Orozco
Phoenix, Arizona. Mucho se ha politizado y etiquetado a los inmigrantes en Estados Unidos como
individuos non-grata (no bienvenidos) dentro del contexto de las ideologías discriminantes de grupos
liberales de la sociedad de producción.
Cada ser humano, no importa su nacionalidad, raza y cultura, tiene implícito el derecho universal y
natural de buscar medios para cultivar su existencia. Y dentro de ese principio vital, cuando la vida
existencial se ve amenazada por la opresión de la pobreza y de otros recursos, entonces el ser humano
opta por su liberación, y emigra.
Los principios constitucionales de los Estados Unidos de Norteamérica fueron escritos en defensa de la
libertad, no sólo de la ideología política, sino económica de los pueblos.
Los Estados Unidos es un país fundado por inmigrantes quienes huyeron de la guillotina de la muerte
por causa del hambre y la guerra civil. Por tanto, los inmigrantes son un grupo social en virtud de la ley
universal, y por ende, el derecho de la libertad no está circunscrito a ningún territorio fronterizo, sino a
su esencia humana y de la razón, como lo dilucidó el filósofo alemán Emmanuel Kant.
En contraste a lo anteriormente explicado, en estos tiempos se vive un ataque propagandista
antiinmigrante, el cual está provocando una psicosis social colectiva con rasgos de prácticas inquisitorias.
Es de entenderse que ningún ser humano que se transforma en inmigrante desea ser ilegal; parece
irónico que a veces lo ilegal es derecho, y lo legal es absurdo; esto es cuestión de enfoque. Ante este
dilema, la política etnocentrista sale a relucir con actitudes de rechazo hacia los recién llegados.
Ciertamente, si se busca una solución coherente multinacional sobre los inmigrantes, se debe de llegar a
un acuerdo donde la burocracia política de educación económica, desde el entorno de la frontera
mexicana y estadounidense, actúe con fines de beneficencia recíproca, puesto que la presencia de los
inmigrantes latinos en los Estados Unidos genera en cierta proporción ganancia económica. Ellos
representan la fuerza de producción en la medida que se educan y se están involucrando en el sistema
social Anglo.
Es importante exponer que, aunque parezca anacrónico en cierta medida, la forma en que los
inmigrantes sólo buscan la supervivencia a través del trabajo, y se resignan a no aprovechar o abrirse
caminos de superación dentro del laberinto hermético de la sociedad.
Es alentador saber que si por cuestiones idiomáticas los adultos no se despliegan para un desarrollo
más visible en la sociedad estadounidense, por lo menos los hijos de los inmigrantes si se están
integrando en la cultura social Anglo, y ellos serán la generación productiva en la que Estados Unidos
tiene que pensar.
En conclusión, se puede desprender de los conceptos expuestos que el futuro de la libertad se
encuentra en una encrucijada. Primero, la defendemos, pero con actitudes negativas hacia el inmigrante
la aniquilamos. Negar el derecho de los inmigrantes es violar la ley universal de la libertad.
Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ A PUNTO DE CAMBIAR Periodismo de Base Comunitaria
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