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La Libertad: Derecho Implícito de los Inmigrantes
En los Estados Unidos se vive un ataque propagandista antiinmigrante, el cual está provocando una
psicosis social colectiva con rasgos de prácticas inquisitorias.
Por Germán López Orozco
BARRIOZONA
Julio 12, 2010
Phoenix, Arizona. Mucho se ha politizado y etiquetado a los inmigrantes en Estados Unidos como individuos non-grata
(no bienvenidos) dentro del contexto de las ideologías discriminantes de grupos liberales de la sociedad de producción.
Cada ser humano, no importa su nacionalidad, raza y cultura, tiene implícito el derecho universal y natural de buscar
medios para cultivar su existencia. Y dentro de ese principio vital, cuando la vida existencial se ve amenazada por la
opresión de la pobreza y de otros recursos, entonces el ser humano opta por su liberación, y emigra.
Los principios constitucionales de los Estados Unidos de Norteamérica fueron escritos en defensa de la libertad, no
sólo de la ideología política, sino económica de los pueblos.
Los Estados Unidos es un país fundado por inmigrantes quienes huyeron de la guillotina de la muerte por causa del
hambre y la guerra civil. Por tanto, los inmigrantes son un grupo social en virtud de la ley universal, y por ende, el derecho
de la libertad no está circunscrito a ningún territorio fronterizo, sino a su esencia humana y de la razón, como lo dilucidó
el filósofo alemán Emmanuel Kant.
En contraste a lo anteriormente explicado, en estos tiempos se vive un ataque propagandista antiinmigrante, el cual está
provocando una psicosis social colectiva con rasgos de prácticas inquisitorias. Es de entenderse que ningún ser
humano que se transforma en inmigrante desea ser ilegal; parece irónico que a veces lo ilegal es derecho, y lo legal es
absurdo; esto es cuestión de enfoque. Ante este dilema, la política etnocentrista sale a relucir con actitudes de rechazo
hacia los recién llegados.
Ciertamente, si se busca una solución coherente multinacional sobre los inmigrantes, se debe de llegar a un acuerdo
donde la burocracia política de educación económica, desde el entorno de la frontera mexicana y estadounidense, actúe
con fines de beneficencia recíproca, puesto que la presencia de los inmigrantes latinos en los Estados Unidos genera
en cierta proporción ganancia económica. Ellos representan la fuerza de producción en la medida que se educan y se
están involucrando en el sistema social Anglo.
Es importante exponer que, aunque parezca anacrónico en cierta medida, la forma en que los inmigrantes sólo buscan
la supervivencia a través del trabajo, y se resignan a no aprovechar o abrirse caminos de superación dentro del laberinto
hermético de la sociedad.
Es alentador saber que si por cuestiones idiomáticas los adultos no se despliegan para un desarrollo más visible en la
sociedad estadounidense, por lo menos los hijos de los inmigrantes si se están integrando en la cultura social Anglo, y
ellos serán la generación productiva en la que Estados Unidos tiene que pensar.
En conclusión, se puede desprender de los conceptos expuestos que el futuro de la libertad se encuentra en una
encrucijada. Primero, la defendemos, pero con actitudes negativas hacia el inmigrante la aniquilamos. Negar el derecho
de los inmigrantes es violar la ley universal de la libertad.
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