La Marea de Inmigrantes, la Manta de los Sueños y el
Mensaje de Citralli
Entre la multitud formada por los miles que se congregaron el National Mall en Washington, D.C. para
dramatizar la necesidad de una reforma migratoria, los anhelos de miles de estudiantes representan el
futuro de otro sueño: el Sueño Americano.
Cobertura en multimedios para Barriozona por Pedro Ultreras    Ver Video   Ver Galería de Fotos
Washington D.C. Marzo 21, 2010.  Ya voy en un autobús de regreso a New York. La marcha en
Washington estuvo bastante asistida. Según los organizadores, más de 200 mil personas llegaron de
todas partes del país. 



Interesado por conocer el sentir de gente de la nuestra, señores o señoras mayores de edad y con
aspecto muy humilde, me di a la tarea de recorrer el famoso "
National Mall", y la realidad superó mis
expectativas.

Muchos iban en silla de ruedas ayudados por algún familiar, otros en pequeños grupos también de la
misma camada, como Pedro Tayon, originario de Guatemala pero radicado en Nueva Jersey por los
últimos 15 años. Lo miré a la distancia, arropado de la cabeza con una toalla mitad bandera de Estados
Unidos y la otra mitad la bandera de su país. Sostenía un rótulo que leía: "
We work for America"
(Trabajamos por Estados Unidos) y a sus espaldas sobresalía el imponente Obelisco.

Don Pedro, al igual que sus dos acompañantes, me aseguraron que ellos estaban legales y que fueron
sólo en apoyo quienes no lo están. Curiosamente fue la misma versión que me dijeron la gran mayoría
de personas con quienes platiqué. Pero algo me hizo no creerles, más bien, miré en sus ojos y sentí en
sus palabras miedo a decir la verdad.

También conocí a Vicente Godínez, un mexicano de 60 años de edad de pelo blanco y bigote poblado.
Estaba parado firme y con la frente muy en alto debajo de un árbol. En sus manos sostenía una cartulina
que lo hacía lucir orgulloso; leerla me erizó la piel: "My son served proudly in the U.S. Army" (Mi hijo sirvió
con orgullo en el Ejército de Estados Unidos). Me dijo que tenía 35 años de vivir en Estados Unidos y que
estaba ahí luchando por otros porque un día alguien lo hizo por él.

Dentro de las cosas que vi entre los miles de asistentes encontré algo que me llamó mucho la atención.
Cientos de jóvenes, miles quizás, estaban ahí luchando por el Dream Act o “Acta Sueño”. Entre ellos
había un grupo proveniente del estado de Tennessee que iba con su toga y birrete puestos, o sea su
atuendo de graduación. Esto me pareció muy poderoso, vi en sus ojos la necesidad por seguir
superándose, y la desesperación por saber que después de la "
high school" no hay futuro para ellos
dentro de una universidad.

Freddy Quiteño, uno de los líderes del grupo, me dijo que todos ellos ya se habían graduado de la
universidad pero estaban ahí representando a los que no podían asistir por miedo. Me comentó que
todos tenían un familiar o conocían a alguien en esa situación. Enfatizó que no podían permitir que el
futuro de la comunidad latina fuera truncado porque a los jóvenes indocumentados no les permiten
asistir a una universidad. 



Aún mejor, conocí a otro grupo de jóvenes del estado de Indiana que llevaban una manta bastante
grande, le llamaban “La manta de los sueños”, una especie de "colcha" echa de cuadritos de colores.
Esa manta representaba los sueños de 500 estudiantes, que ellos mismos escribieron en cada cuadrito
su propio sueño: "Quiero ser doctor"; "Quiero terminar la
high school e ir al colegio", "Quiero ser
profesor", y muchos, muchos sueños más. 



Lo que me dijeron estos jóvenes fue muy impactante. Hablaron de 75 mil estudiantes que se gradúan de
high school a nivel nacional y no van al colegio por no estar legal en el país. También hablaron de los
efectos a futuro que puede haber si no educamos a estos jóvenes o los beneficios para el país si los
legalizamos. Los jóvenes llevaban rótulos relacionados con el tema. También se hicieron presentes
muchos jóvenes asiáticos o del Medio Oriente. Todos con el mismo problema y luchando por la misma
causa.  



Esta vez, más que en marchas pasadas, miré a muchos padres de familia que llevaban a sus niños con
banderas o pancartas. Algunos, ajenos a la marcha, jugaban en el suelo con “monitos”. Otros se vean
molestos por estar ahí. Pero también vi a quienes a su corta edad parecían comprender la magnitud del
problema o lo impactante de las frases que se leían en las pancartas que sostenían: "
Mam & Dad R not A
Criminals
," (Mamá y Papa No Son Criminales”).

Ese era el mensaje de Citralli Ochoa de padres salvadoreños. Me quedé sin aliento. Curiosamente, sus
padres también me dijeron que vivían de manera legal pero que estaban ahí apoyando a otros.

En más de una ocasión se me humedecieron los ojos con las cosas que leía o con lo que me contaba la
gente. Ya no soy el periodista "insensible" que era antes. Creo que me transformó el efecto de la manta
de los sueños o el mensaje de Citralli.

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Pedro Ultreras es periodista, fotógrafo y
cineasta. Es el director de la película 7 Soles y
del documental La Bestia.  
E-mail:
ultrerasp@me.com
MARCHA A WASHINGTON, D.C. 21 de marzo 2010
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ
A PUNTO DE CAMBIAR
Periodismo de Base Comunitaria
Barriozona Magazine
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MULTITUD  Miles en busca de una
reforma migratoria abarrotaron el
National Mall y rodearon el Capitolio
de Estados Unidos en una marcha a
la que asistieron 200 mil personas.
LA MANTA DE LOS SUEÑOS una
especie de "colcha" echa de
cuadritos de colores. Esa manta
representaba los sueños de 500
estudiantes, que ellos mismos
escribieron
M U L T I M E D I O S
Por Pedro Ultreras
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UNIDOS EN LA LUCHA  Muchos
padres de familia que llevaban a sus
niños con banderas o pancartas.
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