Los Otros "Marios" Que Aún Están Vivos
Por Eduardo Barraza
BARRIOZONA

Agosto 25, 2008

La imagen amplificada de Mario Madrigal, Jr. impresa sobre un grande letrero de vinilo sobresale en medio del
estacionamiento de los cuarteles de la policía de la ciudad de Mesa, levantándose por encima de las docenas de
personas que se congregaron para conmemorar los cinco años de su fatídica muerte.

“Mi sangre clama justicia”, puede leerse en inglés y en español en la pancarta, y la sonrisa apenas dibujada del
jovencito que muriera en una lluvia de balas contrasta con el motivo sombrío por el cual su familia, amigos y miembros
de la comunidad se han reunido en esta sudorosa tarde de verano.  

La escena no es nada nuevo. Por cinco años consecutivos, los padres del adolescente fallecido han recordado su
muerte en el mismo lugar público en donde comenzaron sus protestas en agosto de 2003, cuando Mario Jr. fue muerto
a balazos por oficiales de la policía de Mesa. Un lustro que algunos piensan ya debería de haber cerrado las heridas,
atenuado el dolor, y apagado su esperanza de justicia.

El tiempo transcurrido ha tenido un efecto a la inversa, sin embargo, ya que cinco años después, el recuerdo de la
manera y las circunstancias en que fue muerto Mario Madrigal, Jr. ha ido gradualmente aumentado de fuerza, hasta
convertirse en un caso que no solamente se resiste a ser olvidado, sino que parece haber tomado la forma de una lucha
permanente.  

Oficialmente, el caso del adolescente de 15 años de edad quien estaba bajo la influencia del alcohol, supuestamente
atacó a los oficiales que fueron llamados para llevarlo a un centro de rehabilitación, que fue impactado por pistolas
eléctricas, y finalmente herido de muerte con al menos diez balas, está cerrado. La versión de la familia fue refutada y
desmentida.   

No obstante, al manifestarse cada año Mario y Martha Madrigal, los padres de Mario Jr., han logrado mantener una llama
encendida, y al hacerlo, ellos están continuamente recordando a la comunidad, fundamentalmente, acerca de la muerte
de su hijo. Al mismo tiempo, simbólicamente, ellos continúan recordándonos acerca de la muerte de un joven que tuvo
problemas con el alcohol, y quien desesperadamente necesitaba ayuda. Aún más patéticamente, ellos han podido
mantener la presión en el hecho de que un estudiante de tercer año de preparatoria –que hubiera cumplido 21 años de
edad en septiembre de este año- fue brutalmente balaceado y muerto por la policía.

Cualesquiera que sea el veredicto de un próximo juicio en septiembre en un tribunal federal, la muerte de Mario
Madrigal, Jr. se rehúsa a ser borrada de la memoria colectiva de una comunidad que tiende a olvidar muy pronto. Quizás
la muerte de este muchacho que todavía sonríe tímidamente desde la foto en la pancarta pueda ayudarnos a todos –
directamente o indirectamente, como padres o simplemente como miembros de la comunidad- a pensar acerca de los
“Marios” que aún están vivos, ya sea que estemos proveyéndole alcohol a un menor de edad que tiene que asistir a la
escuela mañana, que estemos llamando a al número de emergencia 911 suplicando ayuda, o que portemos una placa
y pistola de policía.  


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Por cinco años consecutivos, la familia y amigos de Mario Madrigal, Jr., el adolescente asesinado por la
policía se han manifestado frente al departamento de policía de la ciudad de Mesa para demandar
justicia.