Un día sin... efecto significativo - Boicot del 1o. de mayo
A diferencia de las marchas del 24 de Marzo y el 10 de Abril, el impacto deseado del boicot económico y paro
laboral resultó grandemente inefectivo y poco impresionante, y quizás debilitó aún el impulso ganado por las
poderosas manifestaciones de los dos meses anteriores. El divisionismo entre grupos de activistas, así como la falta
de metas y enfoque comunes, hizo evidente que al movimiento de los inmigrantes le falta la dirección y el liderazgo
necesarios para llevarlo al siguiente nivel.    
Por Eduardo Barraza
Phoenix, Arizona – Mayo 1, 2006 - El concepto de un boicot económico –el actuar juntos para abstenerse
de usar, comprar, o hacer tratos como una expresión de protesta– fue la hipótesis que organizadores e
inmigrantes alrededor de la nación utilizaron el primero de Mayo, con la esperanza de persuadir al
público mayoritario estadounidense acerca del poderío económico de la comunidad Latina. Aparte del
boicot, una estrategia de un paro laboral fue empleada para enfatizar aún más el poder de la fuerza
laboral inmigrante. Hipotéticamente, ambas tácticas fueron bien fundadas, al menos en precepto, ya que
muchos movimientos sociales han hecho uso de ellas con mayor o menor éxito. No obstante, el efecto
intentado, en cualquier grado de éxito o fracaso que uno quiere acreditarle, podría haber sido
meramente simbólico más que efectivo en el sentido real de lo que un boicot y un paro laboral proponen.

Como expresión simbólica, los organizadores en muchas de las ciudades más grandes de Estados Unidos
pueden haberse hecho entender. La hipótesis de que la sociedad norteamericana sentiría el efecto tanto
de un boicot como de un paro laboral de un día, tuvo claramente la intención de influenciar la opinión
pública, pero después de las acciones del primero de Mayo, muchos de quienes se oponen a la
legalización de inmigrantes indocumentados siguieron sin inmutarse. Aún más, los métodos usados por
los organizadores fueron percibidos por muchos como una acción dirigida a hacerle daño a los negocios y
a la economía. Esto incitó aún más el enojo y la indignación de un largo sector de la población, el cual no
cede ni una pulgada a la idea de permitir que inmigrantes indocumentados obtengan estatus legal. En
consecuencia, cualquier efecto generado por el boicot y el paro laboral del primero de Mayo, no produjo
en última instancia un cambio drástico en términos de persuadir a quienes se oponen a aceptar la idea
de una reforma migratoria. No sólo eso; quizás lo que los organizadores reconocen como éxito, pueda
ser en realidad una reacción negativa actuando en contra de ellos.     

Desafortunadamente, líderes Latinos, activistas, y organizadores, así como también los medios
informativos en español, parecen tener una predisposición no saludable para su propio beneficio. La
predisposición, la falta de un auto-análisis imparcial, y su reticencia a admitir sus propias fallas, están
deformando su propia realidad, impidiéndoles, primero, cuestionar a su liderazgo, y, segundo, evaluar
sus estrategias y reevaluar sus resultados. Afirmar su éxito, fallar en determinar la medida y la
naturaleza del mismo, o no definirlo claramente, distorsiona el avance del movimiento, y hace más difícil
comunicar la idea de una reforma migratoria al pueblo norteamericano. Conspirar para hacer que los
resultados reales se vean mejores de lo que son, le da al propósito de su trabajo un fundamento
inventado, lo que puede hacer que cualquier progreso ganado se derrumbe tarde o temprano. Volver a
la realidad puede no arrojar resultados optimistas, pero puede ayudar a canalizar sus esfuerzos en la
dirección correcta, así como indicar los siguientes pasos a tomar.

Aún con un efecto simbólico, el boicot económico y el paro laboral no lograron el resultado realista y
grande que los organizadores proyectaron, no sólo por que mucha gente sólo hizo uno o el otro, o
ninguno, pero por que desde que la idea de un boicot comenzó a tomar forma, la disensión empezó a
crecer entre los organizadores también. Algunos apoyaron la idea de lo que se denominó “Un Día sin
Inmigrantes.” Otros se opusieron a esta táctica, proponiendo estrategias de un tono más leve.
Localmente, en Phoenix, hubo desacuerdo respecto a que si una cadena humana, vigilias, absentismo en
las escuelas, un paro laboral, o un boicot económico eran las medidas adecuadas para continuar con el
impulso ganado en las marchas sin precedentes de las semanas previas. Hubo consideraciones serias
respecto al efecto real que el boicot económico iba a tener, y acerca del mensaje que tan radical plan
enviaría a los comerciantes, los cuales no se oponen en gran parte a una reforma migratoria. Al final del
día, el primero de Mayo, cada grupo empleó los métodos que pensaron serían los mejores para mostrar
la fuerza de la comunidad inmigrante. Algunos quisieron ser invisibles; otros tomaron las calles para
mostrar su presencia visiblemente. Al hacer esto, una falta de cohesión salió a flote.  

Los eventos del primero de Mayo no tuvieron un impacto más fuerte básicamente por que un boicot y un
paro laboral son insuficientes cuando no son extendidos por un periodo de tiempo más largo. El tiempo
es una pieza clave en ambas acciones, y es la única manera clara de lograr resultados reales. Un artículo
publicado en este sitio antes del primero de mayo, titulado “Anatomía de un boicot,” explicó las
características intrínsecas de un boicot efectivo. Este concepto fue confirmado por Monroe Friedman,
Profesor Emérito de Psicología de la Universidad de Michigan, y autor del libro “Boicots del Consumidor,
Causando Cambio a Través del Mercado y los Medios Informativos,” al declarar después del primero de
Mayo los que los organizadores continúan ignorando: que los boicots “no son asunto de un día, sino que
estos son más largos en duración.” En su libro, Friedman discute los diferentes tipos de boicots, desde
su aplicación histórica en materias laborales y económicas, hasta asuntos más recientes como los
derechos civiles de las minorías, la protección ambiental, y los derechos de la animales.      

La retórica manipuladora de algunos organizadores está aumentando el efecto del boicot, con la
esperanza de hacerlo parecer más exitoso de lo que en realidad fue, dándole así un resultado irreal y
desproporcionadamente exitoso. Ellos citan estadísticas inexistentes con el intento de agrandar lo que
es obvio tuvo un efecto limitado. Antes del primero de Mayo, el presidente de la organización llamada
“Inmigrantes sin fronteras,”  Elías Bermúdez, usó su programa radial pagado para literalmente amenazar
a dueños de negocios que no cerraran el primero de Mayo, con no comprar o consumir de ellos.
Bermúdez empleó la coerción para forzar principalmente a negocios Latinos o Hispanos que no se
adhirieran al boicot, y prometió represalias en contra de aquellos que no apoyaran el paro laboral.
Consecuentemente, muchos negocios cerraron, más por el temor a la represalia, que debido a un apoyo
voluntario y espontáneo. Al siguiente día, Bermudez, otros, y los medios de información en español,
estaban admirados que tantos negocios “apoyaron” el boicot y el paro laboral, y no tuvieron problema
declarando que en efecto, el primero de Mayo fue “un día sin inmigrantes.” Demográficamente y
geográficamente hablando, si hubo efecto, porque el boicot y el paro laboral terminaron siendo una
acción conjunta, voluntaria o no, de negocios de dueños Latinos que vieron que cerrar les convenía más
que estar abiertos. En otros lugares, en muchas áreas donde la demografía no está dominada por
inmigrantes, la mayoría de las compañías llevaron a cabo sus negocios como de costumbre. En el mejor
de los casos, el primero de Mayo estuvo cerca de parecer un día feriado regular, cuando los negocios
cierran y el tráfico disminuye.

Para el público mayoritario, la percepción y la falta de entendimiento continua formando su opinión y sus
reacciones. Mientras que estadísticamente un porcentaje más alto de norteamericanos respalda la
legalización de individuos indocumentados que ya viven aquí, muchos continúan desaprobando las
tácticas empleadas por aquellos que están tratando de persuadir y comunicar la idea de una reforma
migratoria a la opinión pública y a los políticos. De hecho, muchos analistas sociales están de acuerdo
que, particularmente después del primero de Mayo, una reacción tanto política como social está
emergiendo, dañando las posibilidades de convencer a legisladores conservadores en Washington para
pasar un proyecto de ley este año. El efecto contraproducente en la arena política aún está por verse,
pero en términos de hacer enojar a más gente, y de hacerlos que se opongan más ferozmente a la
reforma migratoria ya es evidente. Por tanto, el resultado básico y perceptible del boicot económico y el
paro laboral, es que este no produjo el efecto positivo necesario para persuadir y convencer.  

Un día sin inmigrantes sigue siendo teóricamente un buen concepto. Por ahora, la visión parece ser sólo
alcanzable en una película. Tal vez los organizadores Latinos deberían de leer más libros acerca de
justicia social, en vez de estar tomando ideas de los libretos de película.  
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ
A PUNTO DE CAMBIAR
Periodismo de Base Comunitaria
Barriozona Magazine
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Eduardo Barraza periodista y escritor
mexicano, editor de la revista Barriozona, y
director del Insituto Hispano de Asuntos
Sociales. E-mail:
editor@barriozona.com
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Tres pequeños niños con la bandera
de Estados Unidos posan para la
cámara. (Abajo) El estacionamiento
del “The Home Depot” y “Walmart”
se vio lleno de policías y
manifestantes. Aparte de acaloradas
discusiones, no hubo incidentes.
Un hombre pasa por el letrero
afuera de “The Home Depot” que
advierte no contratar a jornaleros.
Fotos por Eduardo Barraza | Barriozona
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Portada del libro Los zapatos del inmigrante y otros escritos por Eduardo Barraza. 9781936885060