Un día sin... efecto significativo - Boicot del 1o. de mayo
Por Eduardo Barraza
BARRIOZONA
Mayo 5, 2006
Phoenix, Arizona - El concepto de un boicot económico –el actuar juntos para abstenerse de usar, comprar, o hacer
tratos como una expresión de protesta– fue la hipótesis que organizadores e inmigrantes alrededor de la nación
utilizaron el primero de Mayo, con la esperanza de persuadir al público mayoritario estadounidense acerca del poderío
económico de la comunidad Latina. Aparte del boicot, una estrategia de un paro laboral fue empleada para enfatizar aún
más el poder de la fuerza laboral inmigrante. Hipotéticamente, ambas tácticas fueron bien fundadas, al menos en
precepto, ya que muchos movimientos sociales han hecho uso de ellas con mayor o menor éxito. No obstante, el efecto
intentado, en cualquier grado de éxito o fracaso que uno quiere acreditarle, podría haber sido meramente simbólico
más que efectivo en el sentido real de lo que un boicot y un paro laboral proponen.
Como expresión simbólica, los organizadores en muchas de las ciudades más grandes de Estados Unidos pueden
haberse hecho entender. La hipótesis de que la sociedad norteamericana sentiría el efecto tanto de un boicot como de
un paro laboral de un día, tuvo claramente la intención de influenciar la opinión pública, pero después de las acciones
del primero de Mayo, muchos de quienes se oponen a la legalización de inmigrantes indocumentados siguieron sin
inmutarse. Aún más, los métodos usados por los organizadores fueron percibidos por muchos como una acción
dirigida a hacerle daño a los negocios y a la economía. Esto incitó aún más el enojo y la indignación de un largo sector
de la población, el cual no cede ni una pulgada a la idea de permitir que inmigrantes indocumentados obtengan estatus
legal. En consecuencia, cualquier efecto generado por el boicot y el paro laboral del primero de Mayo, no produjo en
última instancia un cambio drástico en términos de persuadir a quienes se oponen a aceptar la idea de una reforma
migratoria. No sólo eso; quizás lo que los organizadores reconocen como éxito, pueda ser en realidad una reacción
negativa actuando en contra de ellos.
Desafortunadamente, líderes Latinos, activistas, y organizadores, así como también los medios informativos en
español, parecen tener una predisposición no saludable para su propio beneficio. La predisposición, la falta de un auto-
análisis imparcial, y su reticencia a admitir sus propias fallas, están deformando su propia realidad, impidiéndoles,
primero, cuestionar a su liderazgo, y, segundo, evaluar sus estrategias y reevaluar sus resultados. Afirmar su éxito, fallar
en determinar la medida y la naturaleza del mismo, o no definirlo claramente, distorsiona el avance del movimiento, y
hace más difícil comunicar la idea de una reforma migratoria al pueblo norteamericano. Conspirar para hacer que los
resultados reales se vean mejores de lo que son, le da al propósito de su trabajo un fundamento inventado, lo que
puede hacer que cualquier progreso ganado se derrumbe tarde o temprano. Volver a la realidad puede no arrojar
resultados optimistas, pero puede ayudar a canalizar sus esfuerzos en la dirección correcta, así como indicar los
siguientes pasos a tomar.
Aún con un efecto simbólico, el boicot económico y el paro laboral no lograron el resultado realista y grande que los
organizadores proyectaron, no sólo por que mucha gente sólo hizo uno o el otro, o ninguno, pero por que desde que la
idea de un boicot comenzó a tomar forma, la disensión empezó a crecer entre los organizadores también. Algunos
apoyaron la idea de lo que se denominó “Un Día sin Inmigrantes.” Otros se opusieron a esta táctica, proponiendo
estrategias de un tono más leve. Localmente, en Phoenix, hubo desacuerdo respecto a que si una cadena humana,
vigilias, absentismo en las escuelas, un paro laboral, o un boicot económico eran las medidas adecuadas para
continuar con el impulso ganado en las marchas sin precedentes de las semanas previas. Hubo consideraciones
serias respecto al efecto real que el boicot económico iba a tener, y acerca del mensaje que tan radical plan enviaría a
los comerciantes, los cuales no se oponen en gran parte a una reforma migratoria. Al final del día, el primero de Mayo,
cada grupo empleó los métodos que pensaron serían los mejores para mostrar la fuerza de la comunidad inmigrante.
Algunos quisieron ser invisibles; otros tomaron las calles para mostrar su presencia visiblemente. Al hacer esto, una
falta de cohesión salió a flote.
Los eventos del primero de Mayo no tuvieron un impacto más fuerte básicamente por que un boicot y un paro laboral
son insuficientes cuando no son extendidos por un periodo de tiempo más largo. El tiempo es una pieza clave en
ambas acciones, y es la única manera clara de lograr resultados reales. Un artículo publicado en este sitio antes del
primero de mayo, titulado “Anatomía de un boicot,” explicó las características intrínsecas de un boicot efectivo. Este
concepto fue confirmado por Monroe Friedman, Profesor Emérito de Psicología de la Universidad de Michigan, y autor
del libro “Boicots del Consumidor, Causando Cambio a Través del Mercado y los Medios Informativos,” al declarar
después del primero de Mayo los que los organizadores continúan ignorando: que los boicots “no son asunto de un día,
sino que estos son más largos en duración.” En su libro, Friedman discute los diferentes tipos de boicots, desde su
aplicación histórica en materias laborales y económicas, hasta asuntos más recientes como los derechos civiles de las
minorías, la protección ambiental, y los derechos de la animales.
La retórica manipuladora de algunos organizadores está aumentando el efecto del boicot, con la esperanza de hacerlo
parecer más exitoso de lo que en realidad fue, dándole así un resultado irreal y desproporcionadamente exitoso. Ellos
citan estadísticas inexistentes con el intento de agrandar lo que es obvio tuvo un efecto limitado. Antes del primero de
Mayo, el presidente de la organización llamada “Inmigrantes sin fronteras,” Elías Bermúdez, usó su programa radial
pagado para literalmente amenazar a dueños de negocios que no cerraran el primero de Mayo, con no comprar o
consumir de ellos. Bermúdez empleó la coerción para forzar principalmente a negocios Latinos o Hispanos que no se
adhirieran al boicot, y prometió represalias en contra de aquellos que no apoyaran el paro laboral. Consecuentemente,
muchos negocios cerraron, más por el temor a la represalia, que debido a un apoyo voluntario y espontáneo. Al
siguiente día, Bermudez, otros, y los medios de información en español, estaban admirados que tantos negocios
“apoyaron” el boicot y el paro laboral, y no tuvieron problema declarando que en efecto, el primero de Mayo fue “un día
sin inmigrantes.” Demográficamente y geográficamente hablando, si hubo efecto, porque el boicot y el paro laboral
terminaron siendo una acción conjunta, voluntaria o no, de negocios de dueños Latinos que vieron que cerrar les
convenía más que estar abiertos. En otros lugares, en muchas áreas donde la demografía no está dominada por
inmigrantes, la mayoría de las compañías llevaron a cabo sus negocios como de costumbre. En el mejor de los casos,
el primero de Mayo estuvo cerca de parecer un día feriado regular, cuando los negocios cierran y el tráfico disminuye.
Para el público mayoritario, la percepción y la falta de entendimiento continua formando su opinión y sus reacciones.
Mientras que estadísticamente un porcentaje más alto de norteamericanos respalda la legalización de individuos
indocumentados que ya viven aquí, muchos continúan desaprobando las tácticas empleadas por aquellos que están
tratando de persuadir y comunicar la idea de una reforma migratoria a la opinión pública y a los políticos. De hecho,
muchos analistas sociales están de acuerdo que, particularmente después del primero de Mayo, una reacción tanto
política como social está emergiendo, dañando las posibilidades de convencer a legisladores conservadores en
Washington para pasar un proyecto de ley este año. El efecto contraproducente en la arena política aún está por verse,
pero en términos de hacer enojar a más gente, y de hacerlos que se opongan más ferozmente a la reforma migratoria
ya es evidente. Por tanto, el resultado básico y perceptible del boicot económico y el paro laboral, es que este no produjo
el efecto positivo necesario para persuadir y convencer.
Un día sin inmigrantes sigue siendo teóricamente un buen concepto. Por ahora, la visión parece ser sólo alcanzable en
una película. Tal vez los organizadores Latinos deberían de leer más libros acerca de justicia social, en vez de estar
tomando ideas de los libretos de película.
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A diferencia de las marchas del 24 de Marzo y el 10 de Abril, el impacto deseado del boicot económico y paro laboral
resultó grandemente inefectivo y poco impresionante, y quizás debilitó aún el impulso ganado por las poderosas
manifestaciones de los dos meses anteriores. El divisionismo entre grupos de activistas, así como la falta de metas y
enfoque comunes, hizo evidente que al movimiento de los inmigrantes le falta la dirección y el liderazgo necesarios para
llevarlo al siguiente nivel.