Phoenix, Arizona. Los intentos para impedir que el nuevo Presidente
de México Felipe Calderón cumpliera con los deberes constitucionales
para tomar juramento como Presidente de México, resultaron
infructuosos cuando en una tumultuosa y caótica ceremonia, recibió
la banda presidencial del presidente saliente Vicente Fox, y se
apresuró a rendir protesta en una acción inesperada y rápida.
Rodeado por un fuerte aparato de seguridad, el nuevo presidente
como el ex-presidente evadieron los bloqueos formados por
diputados y senadores del Partido de la Revolución Democrática,
quienes intentaron obstruir a Felipe Calderón de entrar al palacio
legislativo y tomar juramento. Si bien, fue necesario que aún con el
impresionante despliegue de fuerza Calderón ingresara a la tribuna
del Congreso a través de una puerta trasera. Esta estrategia evitó
la confrontación física, y garantizó que el presidente entrante y el
saliente no fueran detenidos de cumplir su propósito.
La sorpresiva, bien coordinada, y efectiva táctica fue dirigida a
satisfacer los deberes constitucionales necesarios y mínimos para
rendir protesta. Aunque el nuevo presidente cumplió con el protocolo
requerido, la breve y apresurada ceremonia dejó la misma impresión
de desorden que ha caracterizado a México después de la elección
del 2 de julio. En cambio, y no como la actitud sumisa de Fox el 1º de
septiembre cuando fue impedido de pronunciar su discurso del
informe de gobierno, Calderón usó su poder ejecutivo para hacer
cumplir y satisfacer el mandato escrito y constitucional.
El modus operandi con el que Felipe Calderón comienza su
desafiante periodo, da un indicio de un tono de gobernar diferente al
de Vicente Fox, de quien muchos dicen que en su deseo de permitir
libertades y derechos democráticos y civiles, terminó siendo
demasiado permisible, creando así una atmósfera irrespetuosa hacia
las instituciones gubernamentales mexicanas. El uso de las máximas
entidades de seguridad por parte de Calderón, y más
importantemente, la habilidad de vencer la feroz oposición y las
acciones para impedirle que tomara protesta como presidente,
implica que él actuará decisivamente, usando el poder del gobierno y
sus instituciones para gobernar, y para muy probablemente aplastar
el movimiento de resistencia civil y el así llamado “gobierno paralelo”
de Andrés Manuel López Obrador.
Cinco meses después de la disputada elección presidencial, el efecto
polarizante que la sociedad mexicana experimentó ha comenzado a
mostrar señales de debilidad. A pesar de la acciones de los
oponentes del Presidente Felipe Calderón, el pueblo está en el
umbral de una nueva era en su país. Ahora tienen a un nuevo
mandatario cuyo entendimiento de la política y del poder es claro,
como clara es su determinación de usarlo para gobernar.




barriozona.com
Felipe Calderón, Más Astuto que la Oposición - México 2006
Por Eduardo Barraza Diciembre 1, 2006
Felipe Calderón toma protesta como
el 56o. presidente de México.
Miembros de partidos políticos
opositores intentaron bloquearle el
acceso, pero Calderón entró por la
parte posterior del Congreso.
Foto:William González
Nexos Relacionados
Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ A PUNTO DE CAMBIAR Periodismo de Base Comunitaria
|