Muestras de Amor sin Amor
Noviembre 25, 2009 - ".......Yes 'jani....."

Le miré sus ojos claros resaltando en su rostro redondo, que aunque simpático, reflejaba amarguras, a
pesar de su aparente felicidad.

Se desplazaba con facilidad entre ruido en forma de música estruendosa, y uno que otro flirteo de
hombres agachados y ojos acristalados, con sus quijadas casi apoyadas a sus brazos cruzados y
algunos, escupían a través del hueco triangular entre pecho y brazos.

"......Yes 'suiri'....."

Y seguía caminando de un lado a otro, tomando las botellas por el "cuello" con su izquierda y una toalla
de tela blanca con una lista azul, y con su derecha, con experto movimiento circular, les quitaba la
corcholata. Los botes los abría con un instrumento de metal, y cuando la miré frente a mí con un
"chiiitchs" acompañado de pequeña erupción de espuma, dijo sonriente: "para que no se me quiebren
las uñas".

Tenía algunos treinta años. Era más o menos la edad que le indicaba el calendario. Su edad biológica, se
veía más de cuarenta. Sus mejillas, aun con el candor que quedó de otros días por años ya llevados, le
resaltaban en el rostro sus gestos y arrugas, y sus explosiones de carcajadas que se apagaban en
sonrisas mecánicas, se me figuraban meras muecas simpáticas en un maniquí envuelto en el embrujo
paralizador propio de quien se sabe estar en un escaparate lleno de vacíos....

La "rocola" sonaba estridente y se desplazaba la canción golpeando paredes y corazones: "aquí estoy
en el rincón de una cantina......"

Ella sabía que le miraba. Al contonear sus caderas amplias, moviendo las nalgas apretadas por un
pantalón corto de mezclilla con olán blanco ajustado a sus muslos gordos, al caminar dándome la
espalda, mostraba gracia femenil y al regresar, de frente, levantaba sus pechos que temblaban ante la
ausencia del sostén, cubiertos con una camiseta verde pálido con la frase, "we stand united".

".....Yes 'jani....."

Y seguía con su ir y venir abriendo botes y botellas.

A un lado de la caja del dinero, casi bajo un foquillo de luz tenue trasnochada, había un recipiente de
metal, -también con apariencia de muchos desvelos-, de donde se asomaban algunos billetes.

"Yes, 'bei'b'...."

Y seguía su contoneo.

-"Siempre está contenta está vieja"- dijo mi vecino de barra a mi derecha, al momento de acercarse a la
boca una botella de "curslait", a la que casi envolvió con una exhalación de humo.

"....Yes 'suitjard'.....". me dijo al volver, y sólo la miré con interés de reportero.

"Me voy a las siete". Esa era la señal de que había que darle la última propina, porque pronto terminaría
su turno y las monedas y billetes, no deben dejarse sobre la barra, porque serían para el relevo.

"Una más", le solicité en varias ocasiones en mi  "excelente" acento Empalmense. Ustedes saben que
después de varias cervezas hasta el más imbécil se escucha "excelente", y ella, coqueta, levantaba su
trasero al momento de agacharse y meter su mano en una hielera semi abierta y luego del "chiiits", del
abrir del bote y movimiento rápido con su izquierda para colocar una servilleta pequeña bajo la fría lata,
sonreía y cobraba. Y se retiraba caminando moviendo ya saben qué, hacia la caja del dinero. Ahí, con la
mano sobre los números y con el largo índice flotando nerviosamente, se me figuró la versión femenina
del "ET" y luego movía el cuello agitando su cabello como un boxeador antes del campanazo.

Sabía que le mirábamos, y se alizaba el cabello hacia la izquierda, se lo movía a la derecha, se lo jalaba
hacia atrás con los dedos de ambas manos, -como Luis Miguel-, y en uno de esos ires y venires, metío su
derecha en el recipiente. Había bastantes billetes, Esa tarde fue buena. Y los sacaba contándolos, ante
la débil luz del foquillo trasnochado. Y sonreía, decía algo y carcajeaba y el sonido de sus expresiones de
aparente alegría, se me figuraban huecas, como el graznido de patos en invierno corriendo hacia una
casa abandonada.

Se reía mucho, - ¿ o graznaba ?-, hasta que el aire se negaba a salir de sus pulmones y paralizaba sus
quijadas mecánicas.

Fue cuando su rostro ovalado, mostrando en forma distinta sus ojos claros, volteó a su izquierda y se dió
cuenta que la observaba con concentración. Y me miró, ya sin brillo en su mirada.

El recipiente del dinero, lleno. Y sus ojos, enseñaban un profundo vacío.....

Salí al entrar la noche, de una cantina del Oeste de Phoenix, y el ruido de apresurados autos, no pudo
opacar el eco de una triste carcajada que se acercaba a una inmensa casa oscura........
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Su rostro ovalado, mostrando en forma distinta sus ojos claros, volteó a su izquierda y se dió cuenta que
la observaba con concentración. Y me miró, ya sin brillo en su mirada.
Historias Puras; Puras Historias
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César Ibarra Periodista mexicano con larga trayectoria en la prensa escrita, radial
y televisiva. Los más de treinta años de experiencia hacen de César Ibarra un
comunicador certero, crítico autorizado, y un sagaz analista social. Actualmente el
señor Ibarra radica en Alburqueque, Nuevo México. Contacte a  
César Ibarra.
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
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