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Phoenix, Arizona – Incorporándose al género de la migración en el contexto geográfico de la frontera entre Estados
Unidos y México —cuyos inicios datan de finales de los años 1930s en la cinematografía mexicana— el periodista
mexicano Pedro Ultreras debuta como guionista y director de cine en 2007 con su película 7 soles.
Dentro de la tradición del cine mexicano, la temática de la migración y sus subgéneros han sido abordados
profusamente. Planteando el fenómeno de la migración nacional e interna —partiendo desde escenarios rurales a
urbanos— como el internacional y externo —partiendo de escenarios rurales y urbanos hacía Estados Unidos— esta
categoría ha sido una constante en la industria del celuloide mexicano, con más de cien películas sobre el género. El
film de Ultreras representa esa continuidad y demuestra el permanente interés y atractivo de la migración como tema de
película.
Es necesario mencionar que el tema de la migración en el cine mexicano no se ha limitado al contexto geográfico
fronterizo de Estados Unidos y México o de Latinoamérica. Existe un buen número de cintas en las que se presenta el
tema de la migración proveniente del extranjero hacia México, ya sea desde Medio Oriente, El Baisano Jalil, (Joaquín
Pardavé, 1942) o de España, Los Hijos de don Venancio, (Joaquín Pardavé, 1944), y Una Gallega en México, (Julián
Soler, 1949). Aunque estas películas muestran el tema desde otra perspectiva, prevalecen en ellas elementos naturales
de la migración mundial.
En los albores de este género, el cine mexicano abordó el tema migratorio con Adiós mi chaparrita (René Cardona,
1939) Camino de Sacramento (Chano Urueta, 1945), y Pito Pérez se va de bracero (Alfonso Patiño Gómez, 1947). Sin
embargo, la película Espaldas mojadas (Alejandro Galindo, 1953) llega a convertirse en una cinta clásica y de constante
referencia sobre el tema de la migración.
Creada a manera de advertencia y con una intención abiertamente didáctica para quienes se aventuran a emigrar sin
documentos a Estados Unidos, Espaldas mojadas se distingue por ser quizá la primera cinta de este género en donde
se presenta un mensaje escrito al inicio de la misma, cuando se muestran los créditos, el cual lee de la siguiente
manera: “Nuestro propósito es advertirle a nuestros connacionales de la inconveniencia de tratar de abandonar el país en
forma ilegal, con el riesgo de sufrir situaciones molestas y dolorosas que podrían hasta crear dificultades en las buenas
relaciones que venturosamente existen entre ambos pueblos.” Cabe mencionar que este propósito implícito —expreso o
no— ha motivado y caracterizado muchos de los trabajos fílmicos dentro del género de la migración.
Espaldas mojadas es un drama social protagonizado por el actor David Silva, el cual logra conjuntar elementos sociales,
culturales y económicos típicos de la migración mexicana externa. La trama muestra aspectos como la necesidad, la
partida del terruño, el riesgo, la muerte, el engaño, y el retorno a la patria, entre otros. Con esta película, Galindo se
desprende del melodrama rural —migración interna— para presentar el tema del emigrante mexicano —conocido como
“bracero” en los tiempos de la posguerra— a Estados Unidos —migración externa. La cinta fue realizada en el apogeo
del Programa Bracero (1942-1964), y se coloca como la número 97 entre las 100 mejores películas mexicanas.
La fórmula y las variantes de dicho género se repetirán en películas como El bracero del año (Rafael Baledón, 1964), La
ilegal (Arturo Ripstein, 1979), Las braceras (Fernando Durán Rojas, 1981), Muerte en el Río Grande (Raúl de Anda, Jr.,
1982), Malditos polleros (Raúl Ramírez, 1985), Murieron a mitad del río (José Nieto Ramírez, 1987), El vagón de la muerte
(Fernando Durán Rojas, 1987), Maldita miseria (Julio Aldama, 1988), y El aduanal (Julio Aldama, 1990), entre muchas
otras que recuerdan a los espectadores los peligros de emigrar clandestinamente, y el trágico resultado que con
frecuencia conlleva.
Entre esas películas destaca, más por sus características que por su poco éxito en la taquilla, la cinta Arizona, Death
Valley (Fernando Durán Rojas, 1984), un drama basado en un caso real en el que un grupo de indocumentados intentan
adentrarse a territorio estadounidense a través del desierto de Arizona. La cinta presenta elementos implícitos de este
tipo de situacion tomada de la realidad, en la que los protagonistas sufren todo tipo de vejaciones para terminar
encontrando la muerte en circunstancias por demás crudas y funestas.
En cuanto al tema de la migración rural e interna en México, El mil usos (Roberto G. Rivera, 1981) destaca ampliamente
al presentar a través del personaje protagónico, Tránsito López, a un campesino analfabeto que como muchos se
aventura a dejar el campo para emigrar a la gran Ciudad de México, sólo para regresar a su pueblo en peores
circunstancias de las que partió.
Al igual que Espaldas mojadas, El mil usos pretende tener un efecto de advertencia para evitar que los campesinos se
arriesguen al emigrar al Distrito Federal. En un momento de la cinta, el personaje interpretado por el actor Roberto
Cañedo, mira directamente a la cámara, dirigiéndose al personaje principal de El mil usos, pero en realidad hablándole
al espectador, para lanzar un serio mensaje de advertencia. El tema musical de la película advierte por igual al
campesino que “ya no venga para acá…” refiriéndose a la ciudad de México.
7 Soles: “Coyote” contra “Coyote”
No obstante que la cinta de Pedro Ultreras forma parte de esta larga tradición fílmica mexicana que se extiende por siete
décadas, 7 soles captura y presenta los crudos elementos que implica el contrabando humano y el cruce a través de las
zonas desérticas de Arizona, una combinación por demás violenta y peligrosa.
Producida de manera independiente y con un presupuesto limitado, 7 soles se proyecta como una incisiva crítica social.
Desde la óptica de Ultreras, el migrante, lejos de cumplir su propósito de ingresar a Estados Unidos, cae víctima,
primero, de los traficantes de humanos –“coyotes”– y después de las inclemencias del caluroso clima de Arizona.
Es preciso notar que 7 soles no es un melodrama que simplemente ofrezca una ventana a los trillados elementos de las
características películas de este género. La película es, esencialmente, una cinta que muestra una brutal lucha entre
“coyotes” mexicanos que se disputan el dominio, el control, y la jerarquía en el organigrama, no escrito pero real, de su
organización clandestina y criminal.
El duelo entre ambos inescrupulosos “polleros” se convierte en un subgénero que sitúa al espectador en un “limbo”
fronterizo en donde el aspirante a inmigrante ni está en su terruño ni en la anhelada tierra de las oportunidades, sino
suspendido en una coordenada de violencia y abuso por parte de su propios connacionales latinoamericanos.
De esta manera, 7 soles no ahonda sobre la pobreza del país de origen, la discriminación del norteamericano en contra
del recién llegado y sin papeles, ni las desventuras que se viven en ambientes sociopolíticos antiinmigrantes como el
que prevalece en Arizona. En contraste, la cinta de Ultreras muestra el repulsivo mundo del contrabando de humanos y
las consecuencias de la inmigración indocumentada, que en cierto modo hacen ver muy inferiores los abusos atribuidos
a las autoridades estadounidenses en contra de los inmigrantes.
A la par, 7 soles plantea elementos de autocrítica al inmigrante. El espectador no puede dejar de cuestionar la
imprudencia de los migrantes que no sólo ponen en juego sus propias vidas, sino que arriesgan a menores de edad
bajo la impresión de que el cruce durará unas cuantas horas y creyendo lo que los “coyotes” les hacen creer al
engancharlos.
Más que defender al inmigrante, 7 soles se enfoca en el papel del “coyote”. En ese sentido, Ultreras advierte a futuros
migrantes de los peligros perpetrados —no por las milicias de patriotas vigilantes, la patrulla fronteriza, o los grupos de
odio— sino por los violentos “coyotes” en su cruce por la frontera y sus entornos.
Ultreras tampoco se enfoca en presentar las vicisitudes inherentes que enfrentará el migrante de llegar a tener éxito en
su intento de entrar, vivir y trabajar en Estados Unidos, sino que estanca premeditadamente al espectador como se
estanca el migrante mismo en una situación real que puede oscilar entre el calor del desierto, los abusos de los
“coyotes” y la muerte. De esta manera, Ultreras enfatiza y dramatiza el hecho de que, antes de soñar con llegar y trabajar
a Estados Unidos, los mayores obstáculos, muchas veces insuperables, son el “coyote” mismo y el desierto.
Resumiendo, en este su primer film, Pedro Ultreras no solamente se incorpora a la narrativa cinematográfica tradicional
del cine mexicano, que por décadas ha abordado el tema de la inmigración, sino que aporta un ángulo que invita al
espectador, antes de soñar con la obtención del “sueño americano”, a detenerse en esa dimensión de riesgo latente, a
verse cara a cara con el “coyote” en quien pondrá su vida en sus manos, y a preguntarse en el umbral de la frontera y el
desierto, si está dispuesto a pagar el precio de los 7 soles.
La Bestia: Pobreza Contra Pobreza
De reciente producción y posterior a su opera prima, Ultreras vira de nuevo su lente al tema de la inmigración con el
documental La bestia. Viajando a Centroamérica, Ultreras reafirma y ahonda su propuesta de 7 soles, al presentar el
mundo sórdido de la frontera sur de México, en donde miles de inmigrantes con destino a Estados Unidos, se enfrentan
a un reto quizás más crudo que el que se presenta en la frontera norte, y la lucha entre latinoamericanos por el sueño de
la supuesta prosperidad.
Pedro Ultreras se sube, cámara en mano, a los vagones del tren carguero conocido como “la bestia”, que se extiende
por las arterias ferroviarias del sur de México, para presentar una perspectiva fiel de las experiencias del migrante
centroamericano. Con una realidad palpable, el documental pone al espectador en la ruta, llena de peligros, que los
migrantes del sur recorren en su propio afán de trabajo y dólares, situación ignorada por muchos.
La bestia es un trabajo extraordinario, impresionante y puro en el sentido más amplio del concepto del periodismo.
Además de ser una pieza periodística que raya en lo genial, la fotografía es por sí misma artística y majestuosa. El
sonido transporta al espectador al lugar de los hechos y le hace participante del viaje. La narración es magistral. Desde
el punto de vista humano, el testimonio de los migrantes es doblemente brutal: ataca la consciencia individual y colectiva
en una dicotomía de —primero— compasión al drama de la migración y la tragedia humana que surge de la pobreza y —
segundo— de indignación en contra del precio que México impone a caminantes, no muy diferentes al que los propios
migrantes mexicanos sufren en su propia migración hacia el norte.
El documental se levanta por encima de su valor y aporte testimonial, periodístico, artístico y de denuncia, destapando
una cloaca étnica, económica, y geográfica en donde dos "hermanos", México y Centroamérica, se encuentran en choque
bestial —como La bestia misma— disputando el sueño de la quimérica prosperidad del Norte. La colisión perturba la
consciencia porque muestra una lucha de la pobreza contra la pobreza, el abuso del hermano "mayor" contra el "menor,
cuando ambos soportan males análogos y sufren las mismas dificultades sociales y económicas. En sentido figurado,
La bestia evoca la lucha entre Esaú y Jacob en el vientre de Rebeca: dos fetos, dos hermanos, luchando en el mismo
vientre. Un vientre social y geográfico preñado por la necesidad, buscando dar a luz a un sueño casi improbable de
prosperidad, sólo para abortarlo en el camino o darlo a luz a una miseria diferente en Estados Unidos.
En esa interpretación, 7 soles y La bestia muestran un retrato paralelo de esa lucha entre "hermanos": coyotes
mexicanos haciendo padecer a sus connacionales y a centro-americanos, exprimiendo de ellos el precio de la anhelada
abundancia, y violando la dignidad de quien bien pudiera ser su propia hermana, su propia hija, o su propia madre;
asesinando a quien pudiera ser su hermano, su hijo o su padre. El drama ficticio y real de esa lucha en 7 soles y La
bestia escandalizan, pues muestran desdicha contra desdicha, necesidad contra necesidad, y desventura contra
desventura; a hermano ejecutor y a hermano víctima.
Copyright © 2010 Hispanic Institute of Social Issues
La producción fílmica de este periodista, cineasta, documentalista y fotógrafo ofrece perspectivas
contemporáneas de una tradición añeja del cine mexicano.
Por Eduardo Barraza
BARRIOZONA
Febrero 19, 2010
Abuso a migrantes por hermanos de raza caracteriza trabajo
del cineasta mexicano Pedro Ultreras