Salvador Reza: Organizador Desde la Raíz
Por Eduardo Barraza  Mayo 8, 2007  |  Primera Parte  Segunda Parte  Tercera Parte
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La crónica contemporánea de la
lucha por la defensa de los
inmigrantes en Arizona sería
imposible de comprenderse sin dar
una mirada al profuso y difícil
trabajo de Salvador Reza.
Foto: Eduardo Barraza | Barriozona
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Eduardo Barraza periodista y escritor
mexicano, editor de la revista Barriozona, y
director del Insituto Hispano de Asuntos
Sociales. E-mail:
editor@barriozona.com
Eduardo Barraza
Hispanic Institute of Social Issues © 2006-2011 All rights reserved.
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Janet Napolitano y la Reforma Migratoria
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ
A PUNTO DE CAMBIAR
Periodismo de Base Comunitaria
Barriozona Magazine
Barriozona Magazine | barriozona.com
La crónica contemporánea de la lucha por la defensa de los inmigrantes en Arizona sería imposible de comprenderse sin dar una mirada al profuso y difícil trabajo de Salvador Reza. Foto por Eduardo Barraza © 2007
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Phoenix, Arizona - Barriozona: ¿Cómo se comienza a involucrar
Salvador Reza en el ambiente laboral de Phoenix, Arizona?

Salvador Reza: Aquí en Arizona específicamente yo he estado
involucrado en los derechos del pueblo. En mayo de 1992 pasamos
por aquí en una carrera
[1] que salió desde Alaska hasta la Ciudad de
México —Teotihuacan. Yo venía en la carrera pero venía corriendo
desde San Bernardino, California, en un tributario, en una parte que
le llaman “de lado”, y cuando crucé por aquí por Arizona me di cuenta
de que aquí hay mucha energía, hay mucha fuerza de la misma
tierra, de la naturaleza, pero también de los pueblos indígenas. Y
eso es lo que me atrajo especialmente para acá, aunque de hecho
los abusos a nuestro pueblo están en todos lados. Ya me quedé
aquí en (la organización) Tonatierra
[2] y seguí haciendo lo que hacía
en California, pero ya desde una perspectiva más profunda,
enraizada en los principios indígenas.

Barriozona: ¿Cuál es su principal motivación en este trabajo que
hace?

SR: Pues para mí la motivación principal —y no comenzó así— yo
siempre he estado en contra de la injusticia desde que llegué aquí (a
Estados Unidos), desde que en el primer recreo en la escuela de
Ysleta, Texas, me dieron tres tablazos por hablar español. Desde
entonces ya lo traigo en mi ser interno, que no es justo lo que está
pasando. Pero lo que me motiva más a fondo es ver que no
conocemos, nos han robado nuestra memoria. Por ejemplo, hay
mucha gente que está luchando por las reformas migratorias sin ver
que en realidad —como ahorita que vamos en el avión* y vez para
allá abajo— no hay líneas en la Madre Tierra; hay líneas naturales
como son los ríos, como son los mares, pero no hay líneas trazadas
por el hombre. Entonces, pues tiene uno que entender que en
realidad está luchando para tener la libertad de viajar por toda la
Madre Tierra sin tener barreras, porque nosotros en realidad, de la
misma manera en que la aves como las golondrinas que migran del
norte al sur, del sur al norte, también lo hemos hecho por miles de
años, y simple y sencillamente porque algunas mentes enfermas que
inventaron el nacionalismo nos dicen que aquí comienza una nación y
que aquí llega otra, en realidad se olvidaron de que nosotros
tenemos nuestros pueblos naturales que van de acuerdo a la tierra
y donde han estado ahí por tiempo inmemorial. Nosotros somos
descendientes de esos pueblos, y es algo que nunca se habla ni se
quiere mencionar en los
rallies (manifestaciones o mítines) que se
hacen, y cuando lo platicas o lo quieres decir, dicen “no, no hables
de eso, eso es del pasado, no tiene que ver nada con eso”, cuando
ahí está la raíz de todo. Desde que se firmó la bula papal Inter
caetera
[3], en donde se dieron las tierras que no eran de nadie a los
países europeos, trajeron sus nacionalismos emergentes porque
todos estaban bajo el feudalismo —muchos de ellos— pero que
estaban en el nacionalismo emergente, y lo impusieron aquí.
Entonces, todo eso es lo que me motiva, más que todo es, cuando
estás luchando por algo, no puedes estar luchando nomás por fines
políticos, sino que tienes que ir más profundo.

Barriozona: Ya que se estableció en la ciudad de Phoenix, ¿cuál fue
la primera problemática que enfrentó y cómo fue que comenzó un
trabajo más específico?  

SR: Más bien la problemática fue cuando comenzaron a llegar quejas
de la gente, por ejemplo, en la Escuela (Preparatoria) Marcos de
Niza, en (la ciudad de) Tempe, en donde la escuela, por orden del
superintendente, empezó a pedirle papeles a la gente, cuando en
realidad eso está protegido por la Corte Superior, de que no se le
tiene que pedir papeles a los niños; no pueden interferir con la
educación de los jóvenes y los niños. Entonces fuimos con el
superintendente del Distrito de Tempe, y la primera vez que
hablamos con él se río de nosotros —más bien nos trató
vulgarmente y mal. Nos dijo “
get out of my office” (sálganse de mi
oficina), “no los quiero ver aquí”, bla, bla, bla. Al siguiente día le
llevamos a los medios de comunicación y tuvimos una conferencia de
prensa enfrente de la escuela con los padres de los niños y los
jóvenes, y denunciamos las violaciones a lo que dictamina la ley. Con
eso, él comenzó a revisar con sus abogados; le dijeron que “la
estaba regando”, y dentro de veinticuatro horas reversó todo y dejó
a los jóvenes entrar y quitaron la práctica (de pedir papeles) en ese
tiempo. Hasta ahorita, se me hace que eso es lo único que no han
violado (en Arizona), porque ya han violado lo demás, inclusive la
educación superior, también la educación de adultos; ya no se puede
entrar ahí sin papeles. Eso (el incidente en la escuela Marcos de
Niza) fue más o menos unos de las primeras cosas que hicimos a
nivel político. Ya al otro nivel, que es el nivel espiritual, fue comenzar
a participar en ceremonias con los (Indígenas) Navajos, los Lacota,
que son ceremonias bastante duras, como la “Danza del Sol”, que
más bien nos enseñan de dónde venimos y nos dan una razón y nos
dan la fuerza para salir adelante, porque si nomás se va uno con la
política, no llega a ningún lado.



Barriozona: ¿Cuáles fueron los problemas que vinieron después de
la situación en la escuela Marcos de Niza?

SR: Bueno, bastantes, pequeños, pero uno de los que comenzó la
ola inmigrante más fuerte fue cuando se negaron las licencias de
manejar (a los indocumentados), porque en los 80s (y mediados) de
los 90s, cualquier persona podía sacar licencia de manejar, pero se
cambió la ley. Nosotros organizamos unas protestas en contra de
eso, inclusive a una de las protestas fue Don Pedrito —Don Pedro F.
Ruiz— que es un viejito que ya está en los noventa y tantos años.
Su hija era la supervisora del DMV (Departamento de Vehículos
Motorizados). Yo lo vi como que no sabía qué hacer, pues estaba su
hija ahí, pero como es viejito de la lucha muy antiguo que anduvo
con César Chávez, pero también anduvo de sindicalista en México,
hizo lo correcto y protestó en contra de esa ley, aunque fuera su hija
la que tuviera que sacar la cara por el Departamento de Vehículos.
Hasta ése nivel llega, en donde la familia salió de un lado y él otro de
otro. Pero desafortunadamente lo de las licencias pasó y se quedó;
nadie lo pudo quitar. Los legisladores meten cada año una nueva
(propuesta de) ley para las licencias, pero saben bien que no va a
pasar nada, pero lo hacen para consumo público, porque no tienen
los votos ni el apoyo para poder hacerlo. Nosotros fuimos unos de
los primeros que comenzamos con eso de las protestas contra (la ley
de) las licencias de manejo. Ya después vinieron los ataques en
contra de los taqueros (de puesto móvil), en donde iban a quitar a
todos los taqueros de la ciudad de Phoenix, supuestamente porque
los negocios de los taqueros estaban contaminando el medio
ambiente, eran muy sucios, atraían drogadicción. Todos los males en
la ciudad de Phoenix se los atribuían a los taqueros. Un
administrador interpretó una ley que se aplicaba a los carnavales
(ferias de juegos mecánicos), diciendo que los taqueros no podían
estar más de cuatro días en un lugar por trimestre; en otras
palabras: cada tres meses podían estar cuatro días en un (mismo)
lugar, cuando algunos ya tenían ahí diez años. Ni siquiera sabían los
taqueros que les iban a “cortar la cabeza”, hasta que lo leí yo de
pura casualidad en el (periódico)
The Arizona Republic. Cuando lo leí
me dio mucho coraje —más bien porque me gustan los tacos, para
comenzar— pero también por la injusticia. Ese día comencé a hablar
como con tres o cuatro de los taqueros. Fui hasta donde estaban
sus “loncheras” y les dije que si sabían que los iban a eliminar y me
dijeron que no, que no sabían. Les enseñé el artículo (del periódico)
y les dije lo que estaba pasando, y que si querían tener una reunión
de emergencia. Dijeron que sí, y nos reunimos ahí en Tonatierra
como 60 personas. Les dije lo que estaba pasando y (les pregunté)
que si querían pelearlo; dijeron que sí. Para el siguiente día, luego
luego invité a Stephen Montoya, que es el abogado que había
ganado el caso de (la ciudad) Chandler, cuando las redadas (de
indocumentados en 1997). Vino Stephen y nos dijo que la Ciudad de
Phoenix legalmente podía hacer lo que estaba haciendo, pero que
políticamente pudieran ganar el caso —que yo lo sabía—, entonces
sugirió, por ejemplo, a varias gentes que le dijeron que les podían
ayudar. Yo le dije “no, lo que necesitamos es que tú nos apoyes
legalmente y nosotros nos encargamos de la parte política”, porque
yo no quería que nos maniobraran como siempre lo hacen. Entonces
fuimos y pusimos una apelación a la última hora del último día antes
que se implementara la ordenanza y la apelamos a la Ciudad de
Phoenix. Cuando eso pasa, tienen que mandarla al
Board of
Adjustments
(Junta de Ajustes) y eso generalmente se toma mes y
medio, dos meses, para que hagan esos ajustes. En ese tiempo, (la
asociación de) los vecindarios —que en realidad en ese tiempo eran
Donna Neill
[4] y Paul Barnes [5] — los mismos racistas de hoy eran los
que estaban manejando lo de los vecindarios y nosotros llevábamos
gente a sus reuniones; eran diez de ellos y nosotros llevábamos 60
o 70 aqueros. Al final de cuentas, Tupac
[6] (Enrique Acosta, de
Tonatierra) les sugirió que habláramos vecindarios con taqueros
para ver cómo podíamos trabajar juntos y que dejáramos (al
gobierno) de la Ciudad a un lado. Vinieron a la reunión como unos
diez o doce de ellos; los racistas no volvieron, pero se quedaron ahí
un equipo como de cuatro, ya después se redujo a dos que eran
Alma Williams
[7] y Paul Barnes. Por año y medio negociamos la
ordenanza y finalmente hicimos acuerdos que sometimos (al
gobierno de) la Ciudad juntos, y la Ciudad ya la pasó, lo que está
ahorita (implementado) y la ordenanza que se conoce como la
Ordenanza de Venta Móvil. Cuando me dijeron los de la Ciudad que
si cuánta gente esperábamos para la última reunión donde se
aprobaba o no se aprobaba la ordenanza en el Concilio, le dije que
iban a llegar unos mil. No me creían, pero llegaron como más de mil;
llenamos los dos lados (del cuarto de juntas). Para mí, como lo veía,
los taqueros —sin saberlo— están organizados como se organizaban
los Calpullis
[8], porque están organizados en familias, y una
“lonchera” le da de comer a seis familias entre primos, tíos, lo que
sea, y entre ellos cada familia mexicana son (de) 10 a 15 (miembros)
y nomás con los que tenía contados, diremos que cada “troca”
(camión de comida móvil) trajera 60 personas mínimo, eran como 70
o 80 trocas, entonces imaginé que fácilmente van a llegar mil. Lo más
bonito de todo eso es que iban las señoras con los niños. Me decían
las señoras: “es que a mi hijo todavía le doy leche” (lo
amamantaba). Yo les decía, “no le hace señora, llévelo ahí, y
enfrente de los “gabachos” cuando la estén mirando, dele de comer
(a su hijo), ahí préndaselo.” Entonces no sabían qué hacer los del
Concilio. Al final eso fue lo que cambió a muchos de los concejales
porque los vieron que eran familias y cambió la relación. Además, (el
gobierno de la) Ciudad de Phoenix se vio bien de los dos lados. Esa
fue una lucha bastante interesante. Después de esa se vinieron los
jornaleros, que nos pidieron que les ayudáramos también. Fui a ver
lo que estaba pasando ahí en el Norte (de la ciudad) y nos
organizamos otra vez y llegó hasta donde finalmente nos dieron el
Centro de Trabajo (Macehualli)
[9]. Yo le decía la Ciudad que no se
metiera, que nomás nos diera permiso, pero querían tener el control,
que después se arrepintieron, porque se les echaron encima los
racistas. Ahorita el Centro de Trabajo les sirve demasiado, pero
políticamente no quieren estar relacionados porque lo ven como que
los afecta por la ola anti-inmigrante que hay.

* La entrevista se realizó durante un vuelo de tres horas en avión desde
Phoenix hasta México, D.F.

Notas:
1 Salvador Reza se refiere a la carrera de las Jornadas Paz y Dignidad
realizada en 1992, cuando se cumplieron 500 años de la llegada de Cristóbal
Colon al Continente Americano.

2
Tonatierra, Indigenous Peoples Community Development Organization
(Organización de Pueblos Indígenas para el Desarrollo Comunitario) con sede
en la Ciudad de Phoenix, Arizona.

3 Bula papal Inter caetera. Se promulgó 4 de mayo de 1493 en Roma. Por
medio de la bula papa Alejandro VI estableció límites entre los países de
España y Portugal en relación a las tierras conocidas en aquel entonces como
“Nuevo Mundo” (Continente Americano o Abya Yala como lo conocen los
pueblos originales). Los Pueblos Indígenas consideran ese acto una violación
a sus derechos cósmicos y a los derechos humanos de Occidente.

4 Donna Neill, directora del Neighborhood Activists Inter-Linked Empowerment
Movement —N.A.I.L.E.M. (Movimiento de Fortalecimiento a Activistas de Barrio
Inter-Vinculados.)

5 Paul Barnes, Director de la Neighborhood Coalition of Greater Phoenix
(Coalición de Barrios de Phoenix y sus Alrededores), e integrante de algunos
grupos locales de presión.

6  
Tupac Enrique Acosta, miembro fundador y coordinador de Tonatierra.

7 Alma Williams, fundadora de la Green Gables Neighborhood Association
(Asociación del Barrio Green Gables en Phoenix, Arizona.)

8 Calpulli, palabra de la lengua Náhuatl que se refiere a una familia
numerosa o a un grupo de familias que desempeñaban una función
especifica en tiempos precolombinos (sacerdotal, guerrera, etc.). En la cultura
azteca, un calpulli era una de las organizaciones sociales más importantes.

9 El
Centro de Trabajo “Macehualli” (Day Labor Center) —localizado en la
ciudad de Phoenix en la Calle 25 y el camino Bell— fue abierto el primero de
febrero del 2003. El gobierno de la Ciudad de Phoenix contribuyó
aproximadamente con 120 mil dólares para el terreno, las cercas, estructuras
de sombra, mesa, agua y baños. El Centro recibe contribuciones de agencias
locales sin fines de lucro, y el coordinador del mismo es Salvador Reza. El
Centro está abierto de todos los días de la semana 5:00am a las 2:00pm, y
es utilizado para dar a los jornaleros y a empleadores potenciales un lugar
seguro para negociar acuerdos de trabajo, al tiempo que evita que los
trabajadores deambulen en lugares dispersos.

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