BARRIOZONA
El Sheriff del Condado Maricopa habla acerca de su
vida, su trabajo, los problemas candentes de Arizona,
y de su búsqueda aún no terminada de continuar
siendo el más duro
pero compasivo Sheriff.
Dureza con Compasión
La Fórmula de Joe Arpaio
Entrevista por Yolie Hernández
Fotografías y traducción al español por Eduardo Barraza
BARRIOZONA: Usted es sin duda un servidor público
controversial, que recibe tanto elogios como criticismo.
¿Quién es Joe Arpaio?

SHERIFF JOE ARPAIO: Solamente hay uno como yo, aunque
algunas personas dicen: “Debíamos de clonarte.” Pero
solamente hay un Joe Arpaio. Nací y crecí  en Springfield,
Massachussets, el 14 de junio —día de la bandera de
Estados Unidos— de 1932. Trabajé duro para mi padre que
vino de Italia y mi madre; mi madre murió cuando yo nací, así
que fui de familia en familia, pero trabajé duro. En la
Preparatoria yo practiqué todos los deportes; trabajé en la
tienda de abarrotes de mi padre; ingresé al Ejército en 1950,
cuando cumplí 18 años de edad; me incorporé en un
departamento de policía de Washington, D.C., después en
Las Vegas; ingresé después al Buró de Narcóticos, que
ahora es conocido como la Administración para el Control de
Fotografía y efecto en Photoshop por
Eduardo Barraza / BARRIOZONA
Drogas (DEA); y trabajé por casi 30 años para el Gobierno Federal, combatiendo el tráfico internacional de drogas.
Fui el Director Regional en México; viví en la Ciudad de México, y tuve oficinas en Bogotá (Colombia) y Argentina, así
que cubría América Latina; y fui el único Agente Federal en Turquía, en el Oriente Medio, combatiendo el tráfico de
drogas. Estuve a cargo de la DEA en Texas, así que conozco acerca de esa frontera. Encabecé el combate Federal
contra las drogas en Arizona; conozco acerca de la frontera de Arizona. Así que tengo 14 años de experiencia
trabajando en la frontera México-Estados Unidos. Me presenté como candidato a Sheriff en 1992. Le gané al Sheriff
que estaba en la posición y he sido reelecto desde entonces. Y voy a buscar la posición por la quinta vez el
próximo año —para todos aquellos críticos allá afuera que siempre están tratando de humillar a este Sheriff. ¡Esto
no va a suceder!     

BARRIOZONA: Muchos lo acusan de buscar deliberadamente la atención y publicidad de los medios de
comunicación. ¿Qué piensa acerca de esto?

SHERIFF JOE ARPAIO: Yo le doy cuentas a la gente. A cuatro millones de gente —que nosotros sepamos— le doy
cuentas. Así que como soy electo, la gente son mis jefes. No le doy cuentas a ningún gobernador, a ningún
burócrata, o político. Yo creo que la gente debe saber lo que el Sheriff está haciendo. No administro una
organización secreta CIA, así que tú dices que soy un rastreador de publicidad, o lo que sea, tú acudiste a mí, yo
no acudí a ti. Todos ellos vienen a mí; ¿se supone que debo de decir, “ve a hablar con un sargento”, como todos
los demás dicen? —especialmente (acerca de algo) controversial? Solamente hay un Sheriff en el Condado, y ése
soy yo, ¡así que yo hablo con la gente! De modo que si ellos me quieren llamar rastreador de publicidad, está bien
conmigo.   
BARRIOZONA: ¿Cree usted que la atención de los medios de
comunicación ha contribuido al éxito de su trabajo como
Sheriff?    

SHERIFF JOE ARPAIO: Es una relación de amor y odio—
especialmente con los periódicos. Los periódicos de aquí no
publican cada vez que arrestamos a inmigrantes ilegales a
causa de un delito mayor. Estos son crímenes serios—el
contrabandista y el controversial arresto de la gente que está
siendo traída al país ilegalmente. No cubren la noticia, pero los
medios nacionales lo hacen, así que si ellos no quieren cubrirla
aquí, no me molesta, porque yo obtengo suficiente cobertura en
los medios nacionales o internacionales.  

BARRIOZONA: ¿Cuáles considera que son los problemas más
difíciles —en términos de la aplicación de la ley— que el
Condado Maricopa enfrenta hoy?

SHERIFF JOE ARPAIO: Yo creo que uno de los problemas que
tenemos que cuidar es que estamos incrementando la
población. Tenemos ahora cuatro millones; la Ciudad de Phoenix
es la quinta más grande en el país. Nosotros somos la segunda
o tercera oficina de sheriff más grande en los Estados Unidos.
Así que tenemos que echar una mirada al incremento de la
población; tenemos que echar una mirada al medio ambiente;
desde luego, mis habilidades son en la aplicación de la ley —45
años. Así que en cuanto al Sheriff, tenemos que echar una
mirada hacia al hacinamiento en las cárceles; yo no tengo una
actitud derrotista. Tengo dos mil cuartos en las carpas, voy a
construir más carpas, ese letrero de “CUARTOS VACANTES” va a estar siempre prendido. ¿Crees tú que voy a
hacer lo que otras personas y colgar un letrero de “NO HAY VACANTES”? ¿O no consignarlos como en California, si
normalmente eres arrestado por un delito menor, ni siquiera te llevan a la cárcel? Nunca va a pasar eso aquí. Yo
administro las cárceles, cualquier oficial que quiera arrestar a cualquiera, yo lo tomo. Nunca daré una excusa: “no
los traigas aquí, no tengo espacio.”

BARRIOZONA: ¿Cómo es diferente el contrabando de drogas en la frontera Estados Unidos-México que cuando
usted trabajaba para la DEA?

SHERIFF JOE ARPAIO: El contrabando de drogas hacia los Estados Unidos desde México realmente no ha
cambiado mucho [de] cuando yo era el Director ahí. [Desde] América del Sur, acostumbraba a venir por América
Central y México a través de la frontera, más fácil que irse directamente hacia Florida; lo que acostumbraban
hacer entonces fue llamada la “Conexión Francesa”, la heroína desde Francia; simplemente había muchísima
intensidad policíaca, así que ellos cambiaron. Ahorita mismo las drogas aún continúan proviniendo de América del
Sur, en lugar de ir directamente a Miami, entrando a través de la frontera Estados Unidos-México, más bajo el
control de traficantes mexicanos. Como quiera que sea, hay demasiada violencia; muchas guerras sucediendo;
están matando a oficiales de policía, hay muchas amenazas ahí. Así que parece más estar sucediendo una guerra
ahí hoy que cuando yo estaba allá.

BARRIOZONA: Usted pasó algún tiempo en México, ¿cómo se siente acerca de la gente ahí—del pueblo mexicano?

SHERIFF JOE ARPAIO: Yo pasé cuatro años en México. Acostumbraba reunirme con el Presidente (Luís)
Echeverría, (Pedro) Ojeda Paullada, de la Procuraduría (PGR). Tuve una gran relación con los mexicanos y el
pueblo mexicano. El Procurador General venía a mi casa—y a mi esposa le gustaba cocinar un pastel de moras— y
al Procurador General le encantaba el pastel de moras. Así que completamos más trabajo —de cooperación— con
el Gobierno Mexicano en torno al pastel de moras que al “gran garrote” —the big stick*. De manera que yo tengo
compasión por el pueblo mexicano, por toda la gente alrededor de este mundo. Los italianos, mi madre y padre
eran italianos, estoy orgulloso de decirlo; soy de origen italiano. Por otro lado, soy primeramente norteamericano,
ciudadano estadounidense. Así que he llevado mucho a cabo; en Argentina, por todos lados, tengo un tipo de
filosofía de respeto mutuo, y es así como se hacen las cosas.   
BARRIOZONA: La inmigración ilegal
parece estar fuera de control. ¿Qué
impacto cree usted que la aplicación de la
ley de su departamento esté tendiendo en
este asunto?

SHERIFF JOE ARPAIO: Yo creo que
estamos teniendo un impacto. Como hay
mucha gente que no quiere oír esto, no
estoy seguro de la construcción de un
muro [en la frontera]; eso solamente va a
vender más palas y escaleras. Lo que yo
digo es, cuando crucen la frontera,
arréstenlos. Hay una ley Federal; a
cualquiera cruzando la frontera [sin
documentos] aquí se le pueden dar seis
meses en la cárcel. Nadie aplica esa ley.
Como puedes ver, la gente que
arrestamos bajo la ley estatal, no pueden
trabajar detrás de las rejas—quiero decir, pueden trabajar limpiando los pisos (en la cárcel) —pero no pueden
trabajar (afuera), ganar dinero para mandarlo a sus seres queridos. Así que si los arrestas cuando ellos cruzan,
no hay razón para cruzar si van a terminar en las carpas en la cárcel. De manera que eso va evitar que la gente
cruce. Económicamente: ¿por qué vendrías aquí si vas ir a la cárcel; no puedes trabajar para mandar dinero a tu
familia? Así que, ¿por qué no aplicamos la ley que nadie quiere aplicar? Hablan de seguridad; nadie ha dicho
“arréstenlos”. Nadie los ha encarcelado, pero, “ah, vamos a hacer cumplir la ley en la frontera”, está bien. ¿Lo
están haciendo ahora? Sí, pero lo que ellos hacen, los mandan de regreso (a su país.) ¡De acá para allá, de acá
para allá, de acá para allá! ¡No los quieren encarcelar! Eso es tan sencillo como lo estoy diciendo. Y si dices que la
comunidad Hispana, algunos de ellos están en contra de mí, yo no creo que realmente entienden la situación. Yo
he estado casado por cincuenta años, mi esposa se merece una criada. ¿Piensas que no puedo contratar a una
sirvienta y pagarle con dinero en efectivo —a una ilegal— no crees que puedo hacer eso? Pero no lo voy a hacer. Y
no es justo para la compañía legítima que yo tenga que pagar doble a esa compañía cuando pude haber pagado
la mitad, si hubiera contratado ilegales. ¿Me entiendes? Claro, si hubiera contratado a un ilegal, estaría en la
primera plana en todo el mundo. Si todos los demás contratan a un ilegal, ellos pagan con dinero en efectivo, a
nadie le importa. Entonces ellos dicen una cosa, pero están haciendo otra. ¡Pero yo no! Yo voy a obedecer ley.  

BARRIOZONA: “El Sheriff más duro de Norteamérica...”—

SHERIFF JOE ARPAIO: …del mundo…

BARRIOZONA: …¿cómo le queda este título?, y si pudiera escoger un título que lo describiera, ¿cuál sería este?

SHERIFF JOE ARPAIO: Yo soy un romántico. He estado casado por cincuenta años. No soy realmente un tipo
duro; soy duro en mi trabajo, pero tengo compasión. Quiero decir, ¿tú crees que si estoy arrestando a toda esta
gente, voy a mi casa y celebro? Yo no celebro. Tú sabes, tengo algo de compasión por los criminales. Yo solía
relacionarme con criminales; hice mucho trabajo [policíaco] encubierto por todo el mundo, Y cuando tú haces
trabajo encubierto, algunas veces usas informantes; ¿crees que los informantes son sacerdotes? Los informantes
son asaltantes de banco, y todo lo demás. Así que yo me he asociado con el criminal; no me molesta, entiendo la
mente criminal. Pero mi filosofía es: si tú haces algo incorrecto, tú tienes que pagar por eso. Tienes que pagar; tú
juegas, tú pagas. Y debes de ser castigado. Acostumbrábamos castigar a nuestros hijos cuando eran pequeños;
acostumbrábamos a quitar privilegios a nuestros hijos cuando hacían lago incorrecto. Así que nunca he podido
entender por qué nadie usa la palabra “castigo” en la cárcel o en la prisión. Siempre es “educación”,
“rehabilitación”; nunca se quiere castigar a alguien o quitarle sus privilegios. Pero podemos castigar y quitarles
sus privilegios a nuestros hijos —acostumbrábamos hacerlo—, ¿pero no podemos hacer lo otro? ¿Por qué está mal
decir “si haces algo incorrecto tú no tienes que vivir en el Hotel Hilton? ¿Por qué es incorrecto? Porque les quité [a
los presos] sus [programas de] televisión —excepto el canal del clima y el de comida— y la única razón que nos les
quité la TV es porque hace 20 años un juez dijo que la tenían que tener. Les quité todas sus películas, les quité su
pornografía, les quité su café, les quité su sal; bueno, puedo seguir y seguir. Les doy comidas de 15 centavos en
lugar de bistec; comen sándwiches de Bolonia y naranja en su desayuno-almuerzo —sólo dos comidas al día— y
después les doy una comida caliente. ¿Por qué tienen que vivir bien si hicieron algo incorrecto? Yo no lo puedo
entender. Pero todos los demás no quieren entender, no todos, ¿me entiendes? Evidentemente, como yo tengo
cuatro millones de jefes —de los que sabemos; hay unos cuantos vagabundeando por ahí que sabemos están
aquí— bueno, pero si tengo cuatro millones de jefes, ¿no sería bueno dar cuentas directamente a ellos y no tener
que dar cuentas a un gobernador o a un burócrata? Y evidentemente, a la gente le gusta lo que estoy haciendo.
Ahora bien, yo no hago este trabajo para acrecentar mi hoja de historial de empleo. Cuando me vaya de aquí, yo
voy a viajar directo al crepúsculo —y no va a ser en un caballo, porque nunca he montado uno— y sé que el día
que me vaya, no vas a andar pidiendo hablar conmigo: Ya no soy nada. Así que, no entiendo eso. Tampoco recibo
un salario elevado; tengo a cincuenta personas que trabajan para mí quienes ganan más dinero que yo. Así que
tampoco lo hago por el dinero. Tampoco es para llegar a ser gobernador, lo cual hubiera podido llegar a ser —así
que, ¿por qué hago esto? Trabajo catorce horas al día, siete días a la semana. ¿Por qué hago esto? Esa es una
buena pregunta, ¿verdad que la es? Y es difícil para mí contestarla, pero te daré la respuesta. Cualquier cosa que
yo hago, siempre lo hago con fuerza. No hago las cosas a medias. Pero la respuesta real es —y todos los demás
políticos te dirán lo mismo: “ah, estoy aquí porque sirvo a la gente”— ya no dicen ni siquiera eso, deberían, pero
ellos sirven a la gente. Pero estoy aquí con mi vínculo especial de conexión que tengo con la gente de este
Condado; si no tuviera a la gente que me requiere, me iría mañana, me iría mañana; no necesito este trabajo.

BARRIOZONA: ¿Qué tipo de entrenamiento reciben sus oficiales?

SHERIFF JOE ARPAIO: Nuestra gente está bien entrenada. Tenemos una gran academia. Construimos una
flamante academia. Trabajé duro para hacer eso hace cinco años. Y hasta otras corporaciones de la ley me piden
que les entrene a sus policías. Respecto a inmigración, tenemos el grupo de complemento más grande entrenados
por la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE). Ya hemos graduado a 72, y tenemos 40 más ahora, y vamos a
tener 160, el más grande en la historia de los Estados Unidos, entrenados en donde nos podemos poner el
uniforme federal para aplicar las leyes de inmigración. En cuanto a todos mis oficiales trabajando en la cárcel, ellos
están bien entrenados. Tenemos a 4 mil empleados; la segunda oficina de Sheriff más grande en los Estados
Unidos. Voy a continuar al frente de esta oficina, no se la voy a ceder a ningún dizque llamado oponente, voy a
continuar. Voy a seguir, y cuando me sienta que ya no puedo hacer el trabajo, entonces me iré.

BARRIOZONA: ¿Algo más que quiera agregar?

SHERIFF JOE ARPAIO: Quiero darles las gracias por la oportunidad de hablar con ustedes. No quiero insultarte,
pero yo hablaré con quien sea. Hasta hablo con mis reclusos. Voy a las carpas. He dormido en las carpas dos
veces.

BARRIOZONA: —¿durante el Verano?

SHERIFF JOE ARPAIO: No, no soy tan tonto, no soy tan tonto. Pero fui a propósito a decirles a los internos: “si
yo puedo dormir aquí, cállense la boca, y paren de quejarse”. ¿Me entiendes? En cuanto a la inmigración ilegal, no
creo que va a cesar, creo que va a continuar. No creo que el Congreso tiene las agallas de surgir con un plan final.
Pero yo voy a hacer lo que mi trabajo es, pelear a la inmigración ilegal. Tenemos mucha investigación llevándose a
cabo en otros asuntos; quiero estar aquí para asegurarme que esos casos son hechos apropiadamente. Pueden
ser investigaciones controversiales contra ciertas personas, pero voy a estar aquí para asegurarme que tengan la
conclusión apropiada, y vamos a continuar haciendo lo que hemos estado haciendo.
Expresión Bilingüe de la Comunidad
Publicada por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales  
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* El Sheriff Joe Arpaio se refiere al concepto que a principios del Siglo XX dio surgimiento al imperialismo estadounidense y lo
situó como potencia mundial, el
Big Stick o "Gran Garrote". Bajo esta doctrina, el big stick o gran garrote se basa en el uso de la
fuerza para dominar a los pueblos americanos.