Arpaio, sátrapa cruel
Albuquerque, Nuevo México. Enero 1, 2009 - El símbolo de Arpaio es el rencor. El coraje racial. La
desventura de su propia alma. Al ver y sentir que su propio reloj sigue destilando arena de odio. No se
da cuenta, que a la vez, se le va la vida en una lucha basada en la aversión hispana. No recapacita Sólo
señala, fustiga, ordena. Vierte veneno legaloide. Como los sátrapas que, frente a otros sátrapas electos
con votos de odio, arrestaron, la segunda vez después de los tiempos de Hitler, a individuos con
derechos, y que no dijeron groserías, sino que acentuaron muchas cosas con aplausos que les
cimbraron sus conciencias. Mejor dicho, sus inconciencias.
Y Arpaio, se atrevió a escribir un libro. "Libraco" diría este reportero si se me hubiera asignado un
análisis. Y en sus páginas, plasmadas de las fantasías de Arpaio y del redactor, que solamente cumplió
una chamba, me recuerda el capítulo de Hitler "Las experiencias de mi vida en Viena" en su porquería "Mi
Lucha": "Viena, la ciudad que para muchos simboliza la alegría..."
Así, Arpaio "escribe" sobre la alegría de Las Vegas, donde según él, como novato policía, detuvo e
infraccionó a... “Elvis", quien según Arpaio, llevó hasta las oficinas policíacas donde "firmó autógrafos".
Confiesa en forma natural y notarial por siempre, que es un mentiroso fantasioso. Y desde el punto de
vista sicológico, materia de estudio, de donde se derivarán otros estudios, variantes del discurso
académico, en búsqueda de la traducción semántica desesperada por encontrar una explicación a las
ideas resultante del palpitar extravagante.
Y no habrá explicación. Aun cuando muchos se diplomarán en estas experiencias. Como los recién
arrestados. Como los antier, ayer y hoy, deportados. Como el sufrimiento, escrito ya con letras seniles,
de poner diques a la aventura de personas-refugiados económicos, personas decentes, desesperadas.
Los mismos, que ahora en este mismo momento que escribo esta reflexión, caminan con llagas en sus
pies y llagas en sus almas, buscando trabajar.
Estos desplazados, que en el caso de los mexicanos que miran en su suprema belleza las estrellas
desde el fondo del desierto, sabrán, si logran llegar, que sus Diputados y Senadores en la patria tricolor,
recibieron de aguinaldo decembrino, algo más de 400 mil pesos cada uno. Y que por eso y muchas cosas
más, se atreven a tomar el camino peligroso, que los llevará si logran burlar la vigilancia a llegar a un
claro de luz, donde un ente, un ser aun más peligroso que los desalmados de su tierra, los espera con
felicidad y que siente que al estar en términos históricos en el ocaso de su vida, tiene que arremeter
como bestia, en contra de aquellos desventurados, con el propósito máximo de un anciano cruel cerca de
su fin: seguir haciendo daño, a los que son diferentes que él.
Arpaio, se atrevió a escribir un libro. "Libraco" diría este reportero si se me hubiera asignado un análisis.
Comentario Social
César Ibarra Periodista mexicano con larga trayectoria en la prensa escrita, radial
y televisiva. Los más de treinta años de experiencia hacen de César Ibarra un
comunicador certero, crítico autorizado, y un sagaz analista social. Actualmente el
señor Ibarra radica en Alburqueque, Nuevo México. Contacte a César Ibarra.
Foto por Eduardo Barraza/BARRIOZONA
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ A PUNTO DE CAMBIAR Periodismo de Base Comunitaria
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